15 consejos prácticos para filmar un primer producto audiovisual

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El primer trabajo –sea documental, cortometraje, mediometraje o largometraje– siempre mete un poco de miedo para cualquier estudiante de Realización Audiovisual. Es probable que no nos quedemos 100% conformes con el producto y poco a poco le vayamos encontrando detalles que no nos gustan tanto. Pero  que no cunda el pánico: estos primeros trabajos son importantes para medir las capacidades propias y ganar experiencia en un campo desconocido para tener más nivel y más posibilidades el día de mañana.

Martín Chamorro egresado en la carrera de Realización Audiovisual de la ECU. Estudió cine previamente en Bios. Participó del Festival Internacional de Cine Documental de Uruguay como director del Documental Dos Minutos de Fama. También con su cortometraje Bichoscopía ganó el premio a ‘Mejor Animación’ en el festival Maratón Audiovisual 6D. En la entrevista le preguntamos acerca de las distintas etapas de un primer trabajo audiovisual y extrajimos 15 consejos fundamentales y sensatos para encarar de la mejor manera posible una primera experiencia audiovisual.

1 – Tener clara tu idea.

Lo primero que hay que tener es una idea; a partir de ella se irá desarrollando tu película. Es fundamental tener la idea clara y creer que merece ser contada. En el caso de un cortometraje –opción frecuente como primera experiencia audiovisual– sirve asociar este formato a la idea de una anécdota. Si vemos que esa anécdota que queremos contar es algo que nos interesaría escuchar, eso quiere decir que vamos por buen camino.

2 – Armar un primer guión literal.

Al momento de escribir el guión es bueno respetar las formas del mismo en función de los tiempos que tiene la historia, sabiendo por ejemplo que una página de guión escrita en letra courier tamaño 12 equivale a un minuto de historia. Eso nos ayuda a calcular la duración de la película. Con este método, un rodaje puede dividirse en octavos y calcular cuántos octavos de la historia son filmados por día. Generalmente, se estiman 3 o 4 minutos de historia por día de filmación.

3 – No incluir en el guión lo que no se pueda representar visualmente.

Es necesario tener claro cómo escribir un guión, que no es necesariamente contar la historia sino plantear la historia de una forma visual. Se tiene que mostrar lo que se va a ver en pantalla. Si el guión plantea que el protagonista piensa en hamburguesas mientras está hablando, eso nunca se va a poder ver, entonces hay que ser muy cuidadoso al momento de escribir la historia.

4 – Estar abierto a reescribir el guión cuantas veces sea necesario.

El guión no se escribe una vez sola, se escribe y se reescribe una determinada cantidad de veces. Esta construcción progresiva del guión tiene lugar incluso durante el rodaje.

5 – Ver mucho cine.

Hay que buscar maneras de contar el argumento en función de las herramientas que tenemos. Para eso es necesario ver mucho cine y tener referencias. Si quisieras filmar una película policial, por ejemplo, tendrías que saber cómo se muestra el auto del policía al estacionar o cómo se ve una persecución y esas cosas no se perciben tanto cuando estás metido en la historia. Para eso es recomendable poner una película, bajar el volumen, sacarle los subtítulos y ver cómo pega un plano con el otro.

6 – ¿Cómo conseguir colaboradores? Con criterio.

Una vez que tenés tu historia vas a tener que buscar gente que te ayude a filmarla. Para un primer rodaje tenés dos opciones. La primera es conseguir amigos que estén afines a tu idea, que la compartan y estén dispuestos a trabajar contigo gratuitamente por ser tu primera película. La segunda es salir a buscar técnicos que también te puedan respaldar, recordando siempre que no es económico contratar gente y que trabajar en un primer producto audiovisual es bastante complicado, por lo que el criterio de selección de colaboradores y técnicos tiene que ser bueno. En este sentido, es bueno que conozcas a las personas de antemano. El cine es un trabajo en equipo y esto se reduce a mucha gente trabajando con un mismo objetivo. Cada uno tiene que hacer su trabajo. Si uno intenta abarcar el trabajo de los otros y hacer todo, generalmente no se termina teniendo un buen producto.

7 – Hacer un buen guión técnico.

Si tu planteo es dirigir la idea que escribiste, a menos que tengas nociones técnicas de fotografía, vas a necesitar un director de fotografía que te dé una mano con la parte estrictamente visual de la historia. Junto con él vas a tener que desarrollar el guión técnico, qué básicamente muestra cómo se va a hacer en planos la historia que está en el guión literal. Por ejemplo, si del guión literal se desprende que durante la primera escena hay dos personajes discutiendo, eso podría traducirse en el guión técnico a que la primera escena empieza con un plano general, luego un two-shot de dos personas hablando, un plano y un contraplano de las personas en una etapa más álgida de la discusión y termina con un plano general. Bueno, eso hay que tenerlo escrito y detallado. Generalmente, en un primer momento, el director expone su idea y luego el fotógrafo o director de fotografía hace su propuesta de cómo se imagina que se va a contar esa idea y de ahí sacan un material en conjunto.

8 – Armar un storyboard.

En ciertos casos quizás también sea necesario que tengas que hacer un storyboard, o sea un dibujo de cómo se piensa hacer el plano. Este instrumento sirve mucho de referencia tanto durante el rodaje como para ver la dificultad que tiene el plano en sí. Por ejemplo, si al planificar un rodaje, un director ve que una gran parte de las tomas involucra movimiento de cámara con uso de travelling y grúas, sabe que le va a llevar mucho más tiempo y trabajo ese día de rodaje que otro día en el que todo es cámara fija. En el caso de una primera película seguramente no haya elementos tan complejos en juego. Sin embargo, el cine es algo que implica planificación y la necesidad de darle un orden al proceso para que sea realizable. Una mejor planificación conduce al ahorro de tiempo y recursos.

9 – No atarse a una historia sí o sí.

A veces intentamos tanto hacer que una historia encaje en los medios que tenemos, que el producto final termina desvirtuándose. Por ejemplo, si tenemos 3 o 4 minutos de historia para filmar y el guión que tenemos suma fácil 20 minutos, quizás sea mejor desechar la historia o ponerla en un cajón para más adelante cuando se pueda filmar apropiadamente. No hay que intentar hacer entrar la historia en el formato que más te conviene ahora si eso implica que la historia no sea contada como debería.

10 – No atarse a los medios técnicos.

Hoy en día todo el mundo puede conseguir prestada una cámara Canon o Nikon que filme en Full HD, una revolución impensada hace 10 o incluso 5 años atrás. Pese a eso, hay que intentar no atarse a los medios técnicos. No todas las ideas necesitan una cámara Full HD. Es verdad que desde un punto de vista de posibilidades quizás te sea fácil conseguir una, y eso es bueno, pero de repente una historia puede ser filmada con un celular porque se justifica argumentalmente y hasta puede quedar mejor para lo que la historia intenta transmitir en sí misma. Es importante no atar la idea a los medios. Y en el caso de que solo tengas una cámara de determinado tipo, ahí no habrá más remedio que adaptar la historia a ese medio, pero lo conveniente es hacerlo al revés. Tenés que buscar los medios, las cámaras, la iluminación y el sonido que mejor vayan con tu historia.

11 – Filmar los exteriores primero.

Generalmente se recomienda que se hagan los exteriores primero por el tema del clima. Si tenés los exteriores planificados para el primer día de rodaje y llueve, podés usar ese día para hacer los interiores.

12 – Alterar el orden de la historia durante el rodaje en función de la conveniencia.

Es importante saber que el orden de filmación de los hechos no se da en tiempo real en el cine. No se filma el primer día de historia durante el primer día de rodaje, sino que generalmente se altera el orden de los hechos por conveniencia y esto está directamente relacionado con los tiempos y las condiciones. Por ejemplo, si tenés una locación alquilada, lo más recomendable es filmar todas las escenas que tomen lugar allí en un solo día. Lo mismo si le pediste la casa prestada a un amigo o si conseguiste cortar una calle por el día. Es necesario ir resolviendo las escenas de manera operativa y liquidando trabajo para que puedas avanzar más rápido.

13 – No perder de vista la identidad e importancia de los planos.

Cada plano genera una sensación distinta. No es lo mismo mostrar a alguien llorando en un plano cerrado, en un primer plano que en un plano general en el que se puede perder todo. Cada plano tiene su función.

14 – Entender las reglas del montaje antes de romperlas.

Existe un modelo de representación institucional en materia de técnica fotográfica que es el que usa Hollywood y las películas comerciales y está comprobado que funciona. Básicamente incluye reglas como que no podés saltar de un plano general a un plano cerrado, por ejemplo. O que hay un eje de la acción y siempre hay que filmar de un lado del eje de la acción. Si vos estás mirando una obra de teatro desde la platea hacia el escenario y repentinamente pasás a mirar a los actores desde el lado donde está el telón, atrás del escenario, vas a sentir que los personajes cambiaron de posición. El personaje que estaba a la derecha del cuadro ahora está a la izquierda y viceversa. Por esa razón se filma siempre desde un lado de un eje imaginario. De todas maneras, esto no es absoluto. Directores de cine moderno como John Cassavetes utilizan muchos saltos de eje de manera intencional que no molestan. También hay formas de saltar el eje que son prolijas, quizás con un travelling que pasa por detrás del personaje y cuando éste se mueve se plantea otro eje. Pese a eso, para un primer producto audiovisual, es recomendable utilizar las reglas del Modo Representativo Institucional. Hay que conocer las reglas antes de decidir romperlas.

15 – Considerar los métodos de preparación del actor ante escenas difíciles.

Trabajar con actores es una tarea difícil y delicada. Existen distintas herramientas para preparar al actor. Por ejemplo, supongamos que se quiere lograr que el personaje se vea nervioso porque tiene un familiar gravemente herido y esta escena se tiene que filmar sí o sí durante el primer día de rodaje (cosa no recomendable) por un tema vinculado a la locación. Bueno, un ejercicio que es fácil es hacerlo saltar en el lugar para que se agite, le falte el aire y se vea en un esfuerzo. Esto va ayudar al actor a entrar en clima y generar la imagen de que el personaje está profundamente preocupado. Hay acciones físicas y herramientas que cada uno con la práctica y la experiencia va desarrollando y apropiando como sus instrumentos de trabajo. Este trabajo es exclusivo del director, que durante el rodaje se tiene que ocupar casi únicamente de dirigir a los actores.

Entrevista por Andrés Lasarte.

foto de soundman1024 bajo licencia Creative Commons.

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