¿Cómo enfrentar un test psicotécnico?

    ¿Cómo enfrentar un test psicotécnico?

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    Es un efectivo método de selección de personal y una de las fases más controversiales de la experiencia de postulación laboral. Su uso por parte de consultoras y empresas a lo largo y ancho del mundo, se ha estandarizado en pos de optimizar resultados y comprobar si lo declarado por el postulante durante la entrevista, es efectivamente verdad y más que nada, para confirmar las habilidades del individuo en distintas áreas que pueden ser claves para su desempeño en una nueva tarea, así como su potencial de adaptación al contexto laboral. Todo esto suena muy bien, pero día a día, cientos de candidatos sienten temor a arrojar sus oportunidades por la borda, sólo con responder algo que no sea percibido de forma muy amena o dibujando una forma que deje entrever alguno de sus defectos personales más íntimos. Quizás este miedo no sea tan justificado como se suele creer. La idea de esta nota es dejar el determinismo de lado en este sentido y lograr que el postulante entienda que su futuro laboral no depende tanto de su performance en un test como de sus decisiones del día a día.

    Los tests psicotécnicos son quizás la experiencia más traumatizante en el proceso de obtener un nuevo empleo. Y aunque la entrevista personal es más decisiva, el efecto de esta prueba en materia de selección de personal es sumamente importante a la hora de descartar posibles candidatos o considerar otros. Uso la palabra “traumatizante” en lugar de “incómoda” no para sonar dramático a propósito, sino porque reconozco todo el halo de desconocimiento y mitificación que existe en torno a este tipo de pruebas. Y por supuesto, es visible cómo esto afecta la visión que nosotros como postulantes tenemos del test mismo como una experiencia decisiva, como una prueba que puede poner a la vista, detalles ocultos de nuestra estructura psíquica que quizás ni siquiera conozcamos. Esto último en parte es cierto, pero si queremos lograr un buen desempeño, lo mejor que podemos hacer es relajarnos al momento de tomar la prueba y hacerla con total naturalidad. Cuando creemos que una entidad nos supera y nos sentimos vulnerables, es cuando tendemos a fallar. Somos personas capacitadas, que estamos construyendo nuestro rumbo en base a capitales importantísimos como el tiempo que tenemos por delante, el aprovechamiento del tiempo presente y (en estricta relación con lo anterior) una voracidad inquietante por adquirir nuevos conocimientos. No podemos asustarnos por una fase más del proceso de selección de personal. Lo mejor que podemos hacer es ser sinceros en todo momento, no ser rebuscados en nuestras respuestas y si notamos que nos gustaría mentir en algún aspecto de nuestra personalidad para dar una mejor imagen, intentar modificar ese aspecto a futuro en lugar de dar una imagen de algo que no somos.
    Existen ciertas nociones básicas que es bueno tomar en cuenta al momento de enfrentar un test psicotécnico. No se trata de engañar al profesional que va a evaluarnos. Nadie quiere hacer uso de la viveza criolla que tan pocas veces nos llevó a buen puerto. La idea de este artículo es brindar armas y cierto contexto técnico para jóvenes universitarios que enfrentan este tipo de experiencia por primera vez, por lo cual vamos a abordar algunos aspectos de la misma, de manera que el postulante pueda entender cómo es percibido por sus futuros empleadores y qué impacto pueden tener sus respuestas.

    El mito de las respuestas correctas e incorrectas

    El divague en cuanto a la concepción social del test psicotécnico es extremo. Es común salir de una prueba de este tipo, ir a estudiar con un amigo y que te hable de “respuestas correctas” y “respuestas incorrectas”. Este es uno de los mitos que hay que descartar desde el principio. Generalmente no existen respuestas correctas o incorrectas, sino más o menos apropiadas de acuerdo a la posición a la que aspiremos. Por ejemplo, una posición que exija liderazgo y carácter ejecutivo a la hora de resolver problemas requiere que la persona sea eficaz a la hora de tomar decisiones. Si nos postulamos para un cargo de gerente comercial y en la prueba abusamos de las respuestas neutrales, las que no reflejan mucho carácter, es muy probable que esto sea percibido como algo negativo. Los “No sé”, “No estoy seguro”, “Ninguna de las anteriores” reflejan indecisión. Si ninguna de las respuestas que se nos ofrece corresponde con nuestra forma de ser, quizás sea preferible elegir la que más se aproxime. Los profesionales dedicados a interpretar este tipo de pruebas están al tanto de que somos personas imperfectas, con contradicciones que construyen nuestro carácter. De esto se desprende que si la sinceridad nos lleva a dar respuestas políticamente incorrectas, esto no es necesariamente malo. Los seleccionadores de personal no van a fiarse de una persona en apariencia intachable.

    Una casa, un árbol y una persona

    H.T.P. es una sigla que re desprende de las palabras “house”, “tree” y “person”, y el test vinculado a ella consiste en dibujar justamente eso: una casa, un árbol y una persona. Esta técnica muchas veces complementa los test psicotécnicos y se denomina “proyectiva”, dado que se espera que la persona deje en el dibujo un reflejo de cómo se ve a sí mismo, cómo quisiera ser, qué es lo que anhela, cuáles son sus intereses, etc.
    Al momento de interpretar este tipo de test (muy usado para la población infantil y juvenil) es importante ser prudente y recordar que nada es absoluto y que ningún aspecto individual del H.T.P. es capaz de darnos una perspectiva clara por sí solo. Pero como la idea de esta nota es otorgarle herramientas de comprensión al postulante para que sepa según qué criterios es evaluado, voy a entrar un poco en detalle de forma muy genérica acerca de cómo se interpretan ciertos rasgos de su personalidad.

    El uso de la hoja en forma horizontal, suele ser asociado con una personalidad infantil. La ausencia de un suelo, refleja falta de conexión con el mundo material, así como la ausencia de ventanas en una casa refleja la incapacidad de la persona de afrontar la realidad externa. Las rejas o cruces sobre las ventanas, son percibidas como un rechazo de la persona por su hogar. Las casas grandes generalmente son sinónimo de alegría y bienestar. Se asume que el individuo que las dibuja tiene una facilidad en el trato con los demás y no duda en poner en práctica sus habilidades sociales. Las casas pequeñas suponen inferioridad, necesidad de contención y protección del mundo externo. La timidez y la dificultad de relacionamiento también subyacen en estructuras pequeñas.
    Las casas de dos pisos suelen hablar de un nivel cognitivo desarrollado y una buena apreciación por los detalles, así como una importante sensibilidad. El humo sobre la chimenea puede ser un signo de calidez pero si la textura del mismo es demasiado densa, a veces se entiende que la persona vive momentos de tensión y tiene una necesidad inconsciente de canalizar esa energía hacia fuera para desprenderse de ella.
    En fin, existen muchas interpretaciones, pero como dije no es bueno ser determinante y concebirlas individualmente, ya que sus resultados se complementan con los que el resto de la prueba arroja. Otra rutina complementaria es la de escribir un relato a partir de lo dibujado. La caligrafía tiene un peso importante en ese sentido al igual que el trazo del dibujo en el H.T.P.

    El poder de la espontaneidad

    Pese a todo lo que nos digan amigos, familiares y compañeros de estudio, es bueno no pensar demasiado las respuestas durante el test psicotécnico. Está comprobado que cuanto más tiempo le dedicamos a una pregunta y la analizamos en sus matices más rebuscados, más cerca estamos de cometer un ligero tropezón. Este tropezón está directamente vinculado con la llamada “deseabilidad social”, que en materia de RRHH es básicamente la necesidad que tenemos todos de quedar bien con el entrevistador, hacer lo que creemos que se espera que hagamos, complacer de acuerdo a las expectativas que tienen de nosotros. Por lo anteriormente expuesto, es necesario ser sincero y sacarnos de la cabeza esa idea de engañar al seleccionador. Después de todo, estas pruebas están específicamente diseñadas en base a la incorporación de algunas preguntas irrelevantes que son mechadas entre las que sí importan para que el individuo se distraiga un poco y le sea difícil mantener una pose a lo largo de las más de cien preguntas que conforman el test. La idea es que en determinado momento lleguemos a un punto tal de relajación que bajemos la guardia y contestemos con sinceridad o que nuestra falta de sinceridad se vea en la preferencia marcada por respuestas más neutrales. Ahora, supongamos que un postulante logra eludir todos estos mecanismos y presenta una imagen de sí mismo que no se corresponde con su persona. Ese postulante logró engañar a un test que intenta extraer de su personalidad las dificultades y virtudes que tendrá al momento de adaptarse a una estructura. Lo que pasa en ese caso, es que cuando llega el momento de la verdad y esta persona tiene que enfrentar situaciones de todo tipo, factores como la capacidad de iniciativa, la estabilidad emocional y el buen desempeño social entre otros son imposibles de ocultar y se traducen a un buen o mal rendimiento, a una buena o mala adaptabilidad laboral. Entonces, ¿para qué nadar tanto para morir en la orilla? Lo mejor es aprender de nosotros mismos, reconocer nuestros defectos y corregirlos en lugar de intentar construir (tanto en el test psicotécnico como durante la entrevista) un perfil laboral falso que nos va a ser imposible mantener.

     

    Por Andrés Lasarte

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