La primera impresora 3D capaz de imprimir el 70% de sus piezas

En un mundo en el que los avances tecnológicos parecen hacer todo posible, la impresión 3D llega prometiendo cambios en distintas áreas de la sociedad; desde la industria a la educación. Ya existen ejemplos en Uruguay y Argentina de organizaciones estatales que promueven el trabajo con impresoras 3D en centros educativos. Paralelamente, un informe internacional promete una adaptación masiva de esta tecnología en la educación media superior para 2020, y una empresa en Uruguay cambia de rumbo para dedicarse a la automatización de modelado 3D. Parece ser el comienzo de algo grande.

La creciente propagación de impresoras 3D en estos últimos años ha tenido su repercusión en nuestro país, tanto a través de políticas impulsadas por algunos organismos del Estado como en el desarrollo de equipos por diferentes empresas. Una de esas empresas es Sur3D, cuyos responsables crearon la primera impresora 3D capaz de imprimir el 70% de sus piezas. “Las impresoras 3D tienen el potencial de revolucionar la forma en que fabricamos productos. Permiten un cambio de paradigma en el cual vamos a dejar de tener un rol pasivo y vamos a empezar a construir nuestros propios productos de consumo”, asegura Alejandro Lozdziejski (Fundador de Sur3D).

“Nuestra impresora en particular existe para acelerar este cambio de paradigma. Al poder fabricar ella misma el 70% de sus piezas, permite que la mayor parte de su distribución se haga a través de internet, por lo que se puede viralizar de la misma forma que un video de YouTube, logrando de esta forma, distribuir un producto de hardware por internet como nunca se había hecho antes”.

Sur3D nació a principios del 2013, cuando Alejandro estaba estudiando en California, donde existe un movimiento importante en cuanto a fabricación digital. Alejandro experimentó cierta fascinación por la impresión 3D, y sabiendo que esta tecnología no estaba muy desarrollada en Sudamérica, decidió implementarla desde Uruguay con foco en hogares y centros educativos, ya que las impresoras 3D orientadas a empresas existen desde mucho antes y tienen requerimientos distintos.

BrOvIHrIMAEoCkW

Conocer y dominar la tecnología

Este proyecto mantiene viva la filosofía de vincular al usuario con la tecnología, es decir, fomentar su comprensión y dominio de la misma, en lugar de simplemente, operar un dispositivo. Sur3D pretende que el usuario llegue a ver los detalles de cerca y aprenda de la práctica. “A la hora de comprar un producto, uno puede seguir dos caminos; comprar un producto listo para usar o comprar un producto para armarlo y aprender de su funcionamiento a través de esta experiencia. Nosotros creemos que la impresión 3D se debe afrontar por este último camino, ya que el usuario puede aprovechar mucho más su equipo a la hora de usarlo o realizarle mantenimientos”.

“Cada vez se ven equipos más automáticos y fáciles de usar, más rápidos y eficientes. En muy poco tiempo vamos estar acostumbrados a ver una impresora 3D como estamos acostumbrados a ver una impresora convencional”.

Apoyándose en principios similares, el Plan Ceibal fomenta espacios de aprendizaje en aquellos centros donde hay impresoras 3D, buscando que los estudiantes adquieran capacidades relacionadas con la programación de los equipos y la preparación de los materiales para la impresión. “Evidentemente, un estudiante que egresa del liceo sabiendo usar una impresora 3D tiene un valor agregado”, asegura Miguel Brechner (Presidente del Plan Ceibal y Director del LATU). “Ceibal abrió un llamado al que se presentaron distintas instituciones educativas con sus propuestas, y hoy hay casi 100 centros equipados con impresoras 3D. A todos aquellos liceos cuyos proyectos calificaron positivamente, se les hizo entrega de un equipo”. De todos modos, Brechner destaca la necesidad de líderes en los centros educativos que lleven adelante los proyectos.

El rol de la Impresión 3D en educación

En relación al papel de la tecnología en la educación, un informe realizado en 2014 por NMC Horizon Project en colaboración con EDUCAUSE Learning Initiative, reveló que la fabricación digital tendrá un impacto notorio en educación, ciencia e investigación creativa. Particularmente, el informe prevé un uso estandarizado de la impresión 3D en la enseñanza superior en un plazo no mayor a 5 años. Recientemente, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires aprobó una licitación para distribuir 78 equipos en escuelas técnicas secundarias durante este año. La empresa Kikai Labs que ganó esa licitación y es líder en desarrollo de impresoras 3D en Latinoamérica, defiende las ventajas de esta tecnología en centros educativos, en parte por ser adaptable a diferentes disciplinas y asignaturas. Pues el universo de las impresoras 3D no se limita a las carreras de diseño gráfico o industrial, sino que permite la visualización de conceptos abstractos en matemática o la creación de maquetas en geografía o ciencias naturales. Paralelamente, que las partes impresas con plástico puedan ser combinadas con piezas eléctricas y mecánicas, fomenta el desarrollo de un modelo de colaboración interdisciplinaria, capaz de preparar al estudiante para las dinámicas de trabajo en equipo requeridas en la vida profesional.