El Paradigma del Empleo Público

Todas las imagenes de esta nota son © Fabián Bia
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Más de una vez hemos escuchado a alguien referirse a los empleados públicos como modelo de ineficiencia. ¿Cuánto de verdad y cuánto de prejuicio encierra esa percepción? En este especial proponemos analizar la función pública de forma exhaustiva en voz de protagonistas del proceso, personas que desde las consultoras de RRHH o desde el Estado dan su opinión sobre el rol del empleado público en nuestra sociedad.

En octubre de 2015, desde PRO Universitarios publicamos una encuesta llamada Perfil del Estudiante Universitario, con la participación de más de 2.000 estudiantes de todas las universidades de Uruguay. Las preguntas  cubrían diferentes aspectos acerca del contexto familiar, social, académico y laboral de los universitarios. Una de esas preguntas era en qué empresa o institución les gustaría trabajar. La encuesta posicionó a Antel, la Universidad de la República, Intendencia de Montevideo, UTE y Ministerio de Desarrollo Social en los primeros lugares.

Ranking-Marcas-Empleadoras-de-Uruguay---Generalicono_informesVER TODA LA ENCUESTA

Este dato causó cierta controversia en la opinión pública y la de muchos referentes del área de consultoría y capital humano.  Agustín Sedano (Responsable del área de Servicios Profesionales de Manpower) adjudica este fenómeno a la existencia de una cultura muy arraigada que tiene relación con el  paternalismo estatal y la aversión al riesgo. “En esta línea, históricamente el sector público ha estado asociado al paradigma de la estabilidad y a un paquete de beneficios atractivos tales como mayor cantidad de días por estudio, flexibilidad horaria, regímenes de licencias, entre otros”.

Federico Muttoni (Director de Advice) opina que la cultura del trabajo ha cambiado en los últimos años y “probablemente el trabajo público sea percibido como de menor demanda o esfuerzo. La sociedad uruguaya percibe en las empresas públicas una fuente laboral segura, estable y de remuneración promedio buena. La inamovilidad de los trabajadores del Estado atrae y pesa”.

“Las ineficiencias existen en todas las organizaciones sean públicas o privadas”, asegura Sedano.

Agustín Sedano, Head Professional Services en Manpower.
Agustín Sedano, Head Professional Services en Manpower.
“El problema radica en que el Estado en nuestro país, según datos oficiales de 2014, ocupa a más del 16% de la población económicamente activa, siendo después de Venezuela y en términos proporcionales, el país con más empleados públicos de Sudamérica”.

 

 

 

“Si analizamos que sumado a esto, los números se han mantenido al alza en la última década, la imagen que decanta es la de un peso estatal sobredimensionado, donde podrían haber redundancias y un exceso de gente para hacer determinadas tareas”.

Muttoni, por su parte, cree que la competencia con privados es saludable y fomenta que las empresas brinden mejores servicios.

Federico Muttoni, Director de Advice.
Federico Muttoni, Director de Advice.
“En una empresa privada si no le atienden bien, usted puede elegir a dónde ir a comprar. En algunas empresas u organizaciones públicas no hay otra opción para elegir. La competencia aumenta el nivel de exigencia y mejora el servicio”.

 

 

 

“Mi experiencia con organizaciones públicas es que en general tienen baja orientación al cambio y baja detección de cambios del entorno. Algunas veces ignoran los intereses de los clientes al tomar decisiones. El aprendizaje organizativo es más lento. De todas formas, hay excepciones; empresas con gestión moderna y gestiones simplificadas”.

Gonzalo Icasuriaga (Socio Director de Capital Humano de CPA Ferrere) opina que el sector público proyecta una imagen “de organización grande, de empleo estable, seguro, rígida para cambiar e innovar, muy apegada a procedimientos y normas”.

Gonzalo Icasuriaga, Socio Director de Capital Humano de CPA Ferrere.
Gonzalo Icasuriaga, Socio Director de Capital Humano de CPA Ferrere.
“El empleo público da certezas y facilidades adicionales para estudiar, con jornadas laborales más acotadas y menos expuesta a los vaivenes de la economía. Todos estos atributos son muy valorados por muchos uruguayos. Cuando el escenario económico es menos favorable y la demanda laboral pierde vigor, el empleo público se cotiza más”.

 

 

 

Para Gonzalo, pese a esto, existe otro conjunto de personas a quienes los atributos anteriores los hacen descartar por completo la opción del empleo público. “Estas personas reclaman una cultura que reconozca y promueva la creatividad, la innovación, donde no dé lo mismo tener un desempeño excepcional que no tenerlo y donde se ofrezcan oportunidades de crecimiento económico y profesional en poco tiempo, con líderes visiblemente comprometidos con el desarrollo de talentos. Estos atributos suelen ser carta de presentación de muchas empresas del sector privado”.

El problema de generalizar

Es sabido que en la sociedad existe una percepción generalizada y extrema acerca de los empleados públicos como personas que no se esfuerzan demasiado. El problema es que, como toda generalización, esta percepción encierra un fuerte desconocimiento de la función pública, que varía de acuerdo a los organismos y la actividad en la que estos están inmersos.

Alberto Scavarelli es el Director de la Oficina Nacional de Servicio Civil, que depende de Presidencia de la República. Este departamento cumple un rol articulador entre las diferentes instituciones del Estado en lo relacionado con la atracción y captación de nuevos profesionales al sector público.

Alberto Scavarelli , Director de la Oficina Nacional de Servicio Civil.
Alberto Scavarelli , Director de la Oficina Nacional de Servicio Civil.
“Sería penoso para un país que sus ciudadanos despreciaran la idea de trabajar en el sector público… Las naciones donde eso ha pasado están condenadas al subdesarrollo en el control de la gestión”.

 

 

 

“El día que los más capacitados dicen que no quieren saber nada con el Estado, la realidad cotidiana de la sociedad se ve afectada. Cuando un gobierno dispone transferir 600.000 millones de dólares al sistema financiero para cubrir determinados desbalances en el mundo o burbujas que estallan, ¿de qué intervención pública estamos hablando? Los estados que renuncian a la regulación de lo público son estados que renuncian a sí mismos. A mí me da una enorme satisfacción que la muestra que maneja esta encuesta coincida con la existencia creciente de jóvenes que tienen en su horizonte la vocación de lo público”.

Diferencias de análisis

De todas formas, es cierto que –salvo excepciones– los organismos estatales no dejan de existir porque atraviesen una etapa de mala gestión, mientras que una empresa privada puede ver su planilla reducida e incluso desaparecer si no obtiene buenos resultados. Pero en este punto, es necesario distinguir entre empresas privadas, empresas públicas e instituciones del Estado, ya que no es posible utilizar los mismos parámetros para establecer juicios acerca de su funcionamiento de forma indistinta. Una empresa privada tiene la función de desarrollar su actividad y ser rentable, mientras que una institución estatal, como por ejemplo la Universidad de la República, tiene la función de generar conocimiento nuevo y convertirse en un eje estratégico en el proceso de desarrollo del país. “Supongamos que encontramos petróleo y gas natural”, dice Scavarelli. “Las empresas vienen con sus propios equipos técnicos y traen millones de dólares para contratar los servicios de los estudios privados más importantes del país. El Estado tiene, como contrapartida, la capacidad de sus técnicos. Si nosotros no logramos formar, estimular y mantener a la gente que va a defender nuestro patrimonio cotidiano no vamos a tener la seguridad y el respaldo que necesitamos”.

Beneficios de trabajar en el sector público

Para Federico Kuzel (Gerente de Consultoría en RRHH en KPMG), aspectos como la remuneración de las empresas públicas y las facilidades que dan a los funcionarios para seguir estudiando posiciona favorablemente al sector público a la hora de atraer talento.

Federico Kuzel, Gerente de Consultoría en RRHH de KPMG.
Federico Kuzel, Gerente de Consultoría en RRHH de KPMG.
“El hecho e que la remuneración en las empresas públicas esté a la vista en los llamados no es menor. Muchas veces en el sector privado, el postulante no sabe a cuánto asciende el salario del puesto que le están ofreciendo hasta que se presenta a la entrevista”.

 

 

 

“Otro beneficio es que las empresas públicas ofrecen a sus colaboradores facilidades para estudiar y, si bien hay empresas privadas que estimulan el estudio, esto se da principalmente cuando la carrera que el empleado está estudiando va a significar un aporte de valor para el trabajo que realiza. El problema se da cuando una persona entra como auxiliar administrativo, por ejemplo, y estudia una carrera que no tiene relación con esa actividad”.

“A nivel de remuneraciones y beneficios, el Estado es más competitivo en los cargos operativos, administrativos y los profesionales más jóvenes” comenta Gonzalo Icasuriaga (CPA Ferrere). “Sin embargo, en los cargos gerenciales o aquellos ocupados por profesionales más experimentados, o de las áreas de ingeniería y tecnología, el sector privado suele presentar niveles de compensación más atractivos”.

La inamovilidad de funcionarios

La inamovilidad es quizás uno de los temas más controversiales dentro de la discusión en torno al paradigma del empleado público, alzándose voces que la presentan como uno de los elementos más atractivos para quienes eligen trabajar en el Estado. Scavarelli se manifiesta a favor de la inamovilidad de los funcionarios como forma de evitar que los mismos estén sometidos a los vaivenes del cambio político. “En la actividad privada si una persona se va de un cargo, la ciudadanía no se ve demasiado perjudicada. Ahora, si ese individuo que abandona el cargo es un inspector, por ejemplo, con capacidad sancionatoria, yo prefiero que tenga garantías. La inamovilidad es la seguridad que le brinda la actividad pública al funcionario de que éste sólo puede ser expulsado por ineptitud, omisión de su deber o delito. Ésas son las únicas causales por las que cualquier ser humano debería ser expulsado de su función. La expulsión se da luego de un largo proceso que establece garantías. Ojalá que en todos lados las personas tuvieran derecho a presentar defensa letrada y que varias personas analicen su caso antes de decidir su remoción. Este proceso se da en al cabo de un año. A lo que apuntamos con este proceso es a que en el Estado haya menos posibilidades de arbitrariedad en la decisión de despedir a un funcionario. En la actividad privada hay una mayor discrecionalidad que en lo público, lo que puede llevar a alguien a gozar de una mayor retribución, pero una menor estabilidad”.

Cómo evaluar a los empleados públicos

“Las personas que tienen un empleo público no tienen la presión de la desvinculación”, comenta Federico Kuzel. “Las personas que no están cumpliendo con los estándares saben que no va a haber una consecuencia inmediata por no tener altos niveles de desempeño, porque muchas veces, éste no se mide. Y es mejor que exista una evaluación de desempeño a que no exista, porque la misma premia al que hace algo diferente. De hecho, vemos que muchos funcionarios públicos las reclaman. Lógicamente, algunos sindicatos se oponen, pero a otros sindicatos se los vincula con el sistema y pasan a formar parte del proyecto”.

Mario-Piaggio---PRO-Universitarios
Mario Piaggio, Gerente de Recursos Humanos de ANTEL.
“Antel es una empresa muy visible para los uruguayos que ha construido un perfil de vanguardia en cuanto a tecnología. Esto hace que sea muy atractiva la idea de trabajar en ella”.

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Concursos y mecanismos de acceso

El portal Uruguay Concursa nació como una unidad específica que tiende a garantizar el procedimiento de ingreso de profesionales al sector público y la determinación de los perfiles profesionales y técnicos. Scavarelli comenta que hace poco, tras el llamado para la DGI, personas que trabajan dentro de ese organismo manifestaron su percepción de que se había filtrado información sobre las preguntas de la prueba de evaluación.  “Les tuvimos que decir a 18.000 personas que no había concurso y hacer todo de vuelta. Nosotros tenemos la obligación de dar garantías. No podemos escudarnos en que es impráctico repetir todo el proceso. Porque al individuo que hizo las cosas bien no le preocupa venir dos veces; le preocupa que lo estafen en las posibilidades que tenía”.

Diferencias en cultura organizacional

Agustín Sedano, desde su rol como Head Professional  Services en Manpower, observa una marcada diferencia  entre las empresas estatales y privadas en términos de cultura organizacional.

“Incluso dentro del sector público o del privado, encontraremos una gran disparidad dependiendo de la organización de la cual se trate. Creemos que las estrategias de crecimiento y la cultura de una empresa, estarán determinadas en gran medida por las necesidades de la industria a la que pertenece. Entonces, si hablamos de Antel por ejemplo, enfrenta realidades que deben acompañar cambios tecnológicos permanentes, para lo cual actualizan y capacitan sus recursos internos constantemente e invierten en nuevas tecnologías”.

En relación a los beneficios que puede ofrecer la actividad privada con respecto al sector público, el Director de Advice opina que la carrera pública es más dilatada y larga. “Hay que atravesar escalafones, los sindicatos tienen presencia fuerte y todo eso hace que sea algo más regulado, y por momentos – para algunos – monótono. Imagino más libertad en el sector privado. Si bien ambas experiencias son válidas y aportan, en el ámbito privado se valora y reconoce mejor la experiencia en el propio sector, porque existe una idea instalada que el nivel de exigencia es mayor y la gestión se mide en los resultados por la propia dinámica del mercado”.

“Nosotros hemos trabajado mucho con empresas públicas y en algunas de ellas hay personas que muestran un excelente desempeño y calidad profesional”, asegura Federico Kuzel (KPMG). Kuzel comenta que entre el año 1993 hasta el año 2007 o 2008 aproximadamente no hubo ingresos significativos de nuevos funcionarios a las empresas públicas. “Esto da como resultado que en el sector público predominen los profesionales muy jóvenes –que ingresaron más recientemente– y los que ingresaron hace mucho, y si bien cuentan con mucha experiencia, están próximos a jubilarse. Pero gente de entre 35 a 45 años hay muy poca. Eso genera un fenómeno común en la sucesión de cargos, que hace que se vayan gerentes de 60 años y sean suplantados por personas de 30”.

Gonzalo Icasuriaga opina que el sector privado suele brindar más opciones de carrera a futuro. “En general es más sencillo y esperable que las personas en el sector privado vayan cambiando de empresas por iniciativa propia, para progresar y crecer profesional y económicamente, tanto en Uruguay como en el exterior. La posibilidad de cambiar de empresa, de equipos, de jefes y hasta de negocio suele ampliar las perspectivas y capacidades de las personas”.

Eduardo Brenta, Director de Gestión Humana de la IMM.
Eduardo Brenta, Director de Gestión Humana de la IMM.
“Si bien la IMM cuenta con el atractivo de la variedad, niveles salariales altos y muchos beneficios adicionales,  los jóvenes tienen otros requerimientos y no ven el trabajo como el centro de su vida”.

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Competencia entre el sector público y privado

Ciertos mecanismos en el funcionamiento de la actividad pública hacen difícil la retención de personal calificado dentro de instituciones del Estado. El tope salarial fijado –menor a lo que pueden ofrecer algunas empresas privadas– y el régimen de provisoriato mediante el que entran nuevos profesionales a la actividad pública, generan grandes dificultades al momento de competir con el sector privado por nuevos talentos. “También existe competencia por funcionarios calificados dentro del Estado. En Servicio Civil tenemos funcionarios que concursan en otro organismo por un puesto que paga el doble del sueldo y cuando resultan seleccionados, tenemos que darles la mano y felicitarlos. No podemos ni queremos cortarle las oportunidades de crecimiento a nadie”.

Agustín Sedano cree que las empresas privadas están en condiciones para atraer el talento que necesitan para poder lograr el éxito en sus negocios. “Desde hace un tiempo, las privadas vienen desarrollando políticas de Capital Humano que apuntan a atraer a las nuevas generaciones. Muchos jóvenes miran si la empresa respeta el medio ambiente, si tiene políticas de recursos humanos flexibles, entre otras medidas que tiendan a conciliar la vida personal con la laboral y no solo el salario. En definitiva, buscan que la empresa hable de ellos. Ya no son las empresas las que eligen candidatos, sino que éstos optan por una u otra, y lo hacen más por factores de identificación de valores que por las gratificaciones económicas”.

“En Uruguay la experiencia muestra que el pasaje de personas del sector público al privado y viceversa son la excepción a la regla” asegura Gonzalo Icasuriaga. “Esto sucede cuando organizaciones públicas pretenden incorporar profesionales con experiencia técnica o gerencial. Menos común aún es ver empresas privadas que incorporan funcionarios públicos con años de servicio. En los pocos casos que se dan, es en caso de funcionarios públicos con alto nivel profesional y prestigio, que gozan de buena reputación y reconocimiento”.

Más que un trabajo estable y seguro

En ciertos ámbitos de la sociedad y de la actividad privada está mal visto gozar de la seguridad y estabilidad del empleo público. Sin embargo, en ciertas carreras el mayor alcance de especialización se alcanza trabajando en el sector público, como sucede con Economía, por ejemplo.  “Los profesionales universitarios que optan por trabajar en lo público buscan tener una carrera respetada y respetable”, afirma Scavarelli. “De la misma forma que una persona no es igual antes y después de haber pasado por la universidad, lo mismo sucede con la actividad pública. Alguien que pasó por una estructura del Estado y se acercó a la visión de la conducción de lo público se va con un bagaje de conocimientos que el que estuvo en la actividad privada no va a tener nunca. Y viceversa, pero ya es más difícil que una persona que trabaja sólo en lo público no tenga conocimiento del ámbito privado”.