Emprende en tus pasiones

Anteriormente repasábamos la importancia de reconocer las fortalezas propias, a la hora de elegir qué emprender y argumentabamos sobre las ventajas de emprender apalancados en nuestras fortalezas personales para multiplicar las chances de éxito. En esta oportunidad, y siguiendo la misma línea, analizaremos otra dimensión que sin dudas, complementa a la anterior. La de emprender dentro de nuestras pasiones.

Cuando trabajamos en tareas que no nos apasionan, tarde o temprano terminará cansándonos y nuestra desmotivación llevará a que busquemos otra cosa. En un trabajo en relación de dependencia, ello se acelera si la paga, a su vez, no es gran cosa. Pero aún si lo fuera, el resultado final seguramente sería el mismo; el pedido de traslado a otra área de la empresa, o directamente la renuncia para dar el salto a otro trabajo que espiritualmente nos sea más enriquecedor.

Al emprender, sucede lo mismo. Por mejor oportunidad que encontremos, si no nos apasiona lo que hacemos, minará nuestros esfuerzos y chances de tener éxito. Y aún si logramos un buen impulso inicial y los resultados acompañan, a la larga buscaremos deshacernos del negocio y emprender algo nuevo. Es por ello recomendable,  que lo que elijamos para emprender esté relacionado con aquellas cosas que nos apasionan y que naturalmente nos gusta.

Ichak Adizes lo describe muy bien, cuando en su libro habla de las etapas del ciclo de vida de las organizaciones. A la primera etapa la denomina “Noviazgo”. Adizes menciona que el fundador debe enamorarse de la idea, antes de generar el compromiso para su ejecución. La organización no ha nacido aún, y en esta etapa es fundamental que el emprendedor construya su compromiso ya que será ese amor por su “bebé” lo que nutrirá de motivación al fundador durante los tiempos difíciles de la “Infancia” (siguiente etapa). Hay compromiso, si hay enamoramiento, y habrá enamoramiento solamente si sentimos pasión por lo que emprendemos. Por lo tanto, será mucho más fácil si emprendemos en nuestras pasiones.

¿Cómo saber qué nos apasiona, si vocacionalmente no tenemos un área de preferencia? Nuestras pasiones seguramente se relacionen con temas que, o dominemos porque tengamos algún talento especial fruto de la naturaleza (y de nuestro ejercicio frecuente); o aficiones que conozcamos muy bien debido a nuestro afán de saber más porque nos gusta mucho la temática. Cualquiera sea el caso, se resume en algo que disfrutamos especialmente, o nos sentimos cómodos haciéndolo.

Algunas preguntas que te ayudarán a conocer qué te apasiona: ¿a qué grupos sociales, industriales o profesionales perteneces, has pertenecido en el pasado, o conoces muy bien; sean odontólogos, ingenieros, paisajistas, aficionados a los autos clásicos, bailarines de tango u otros? Lee tu currículum vitae con ojos de investigador y analiza tu experiencia laboral, hábitos y hobbies, y lista todos los grupos pasados y presentes que puedas asociar contigo. Presta atención a los libros que lees o que están en tu biblioteca e incluye las publicaciones tanto online como offline a las que estés suscripto.

Otra pregunta poderosa para descubrir tus pasiones es; ¿a qué te dedicarías si tuvieras todo el dinero del mundo? Escribe lo que surja para poder releerlo luego sin que nada se pierda. La respuesta a esta pregunta te acercará a lo que tienes que hacer.

Uno de los discursos de graduación más inspiradores realizado en una Universidad, lo dio Steve Jobs en el año 2005 a los recién graduados de la Universidad de Stanford. Durante su discurso, él presenta 3 lecciones que aprendió en su vida. Una de ellas refiere a la pasión, y dice: “tienen que encontrar lo que aman, y eso sirve tanto para el trabajo como para el amor. El trabajo llenará gran parte de su vida, y la única forma de estar satisfecho es hacer lo que consideren un trabajo genial. Y la única forma de tener un trabajo genial es amar lo que hagan. Si no lo han encontrado, sigan buscando. No se conformen. Como todo lo que tiene que ver con el corazón, lo sabrán cuando lo hayan encontrado. Si no lo han encontrado, sigan buscando”.

La fórmula parece sencilla; busca emprender algo en un área que te guste, que te apasione y que, por lo tanto, seguramente serás bueno en ello. Solo así te sentirás motivado y envuelto en una experiencia gratificante. Una vez que lo encuentres, el resto del camino será más fácil de recorrer. No porque no vayan a aparecer problemas grandes y pequeños que deberás resolver, sino porque tendrás claro cuáles son tus objetivos y los enfrentarás con una gran energía fruto de la pasión que sientes por lo que estás construyendo.

Por Santiago Aramendía @emprendedurismo