Aprovechar las oportunidades – Rodrigo Arim

Aprovechar las oportunidades – Rodrigo Arim

1971

El Decano de la Facultad de Ciencias Económicas y de Administración (FCEA) explica el proceso que la institución ha atravesado a lo largo de los últimos años y las políticas que se han implementado para fomentar una actualización de los instrumentos de formación, la inserción de sus estudiantes en el mercado laboral y la inclusión de personas provenientes de diferentes contextos. Rodrigo Arim también se refiere a la globalización como fenómeno generador de oportunidades, desafíos y riesgos. Las estrategias recientemente implementadas por la Facultad, como la colaboración con empresas y el instituto Uruguay XXI, buscan apoyar a estudiantes y jóvenes profesionales a hacer su camino bajo este nuevo paradigma.

¿Cómo responde la FCEA a la creciente demanda de profesionales en el mercado laboral? ¿Se han modificado algunos aspectos de las carreras para brindar a los jóvenes ciertas competencias prácticas vinculadas con el mundo del trabajo?

En los últimos años la demanda de profesionales egresados de la Facultad ha aumentado notablemente. Eso tiene dos expresiones cuantitativas muy claras. En primer lugar, la tasa de desempleo es cero, algo que se suele mencionar en relación a las carreras vinculadas a la ingeniería y la informática, pero también es cero en todas las carreras de Ciencias Económicas. Ésa es una característica de larga data, que se vio afectada en 2002, y desde que el Uruguay retomó su senda de crecimiento, se percibe de forma muy contundente. Siendo el área profesional de la que emergen mayor cantidad de profesionales por año, resulta paradigmático que los egresados de Ciencias Económicas tengan una tasa de absorción tan alta por parte del mercado de trabajo. El otro dato relevante tiene que ver con la alta empleabilidad que tienen los estudiantes no recibidos.

“En Uruguay los estudiantes que están en la mitad de la carrera, ya sea de Contador Público, Economía o Administración, obtienen empleos similares a los que en otros países obtienen los profesionales recién egresados”.

En respuesta a esa realidad, la Facultad redimensionó las carreras de grado, cuya duración estimada era de 5 años y medio, y su duración efectiva era de 8 años o más. Esto se debía en parte a un ingreso demasiado temprano al mercado laboral, que rápidamente transformaba al estudiante full-time en estudiante part-time. Ciencias Económicas llevó la duración de sus carreras al formato que rige actualmente en el mundo, que son básicamente unos 4 años para la formación de grado, fomentando también la formación de posgrado. Tenemos que empezar a pensar en culminar ciclos educativos en la formación de grado y buscar que los estudiantes se diversifiquen y complementen su formación a nivel de posgrado en cualquier orientación. Un estudiante de economía puede terminar siendo un demógrafo, un Master en Economía o un MBA, y lo mismo sucede con el Contador Público. No hay que pensar en una formación tubular. Otra medida que tomamos fue flexibilizar la currícula. Antes teníamos carreras con una trayectoria muy predeterminada. La carrera de Contador Público, por ejemplo, tenía una sola materia optativa en el Plan de Estudios de 1990, y hoy, si bien cuenta con un núcleo central de materias obligatorias, cuenta con un marco de optativas y electivas mucho más amplio.

“Lo importante es que el estudiante acredite el conocimiento en ciertas áreas, y no que conozca un contenido específico. Necesitamos hacer énfasis en las herramientas analíticas y las capacidades cognitivas que le permitan al estudiante, una vez que egrese, aprender por su cuenta. Ése es el esquema de formación que estamos impulsando”.

¿Qué opinión le merece que los estudiantes comiencen a trabajar antes de terminar la carrera? ¿Cree que esto tiene un valor formativo o le preocupa que pueda fomentar la deserción?

Hay dos situaciones distintas: el estudiante que requiere trabajar para poder terminar sus estudios y el que trabaja en algo relacionado a la carrera. A mí me preocupa es que un estudiante de primer año de la carrera se vea obligado a insertarse en el mercado de trabajo y que ello le dificulte su trayectoria en la formación terciaria.

“Desde la Universidad y el Estado en general deberíamos atender esta situación con políticas de beca muy firmes, que permitan identificar a los estudiantes que tienen esta dificultad, apoyarlos y ayudarlos a avanzar en la carrera”.

La situación que me preocupa menos es cuando el estudiante ya está en el 2do o 3er año de la carrera y logra insertarse en el mercado laboral en temas vinculados a las ciencias económicas. Ese estudiante tiene todos los elementos para poder terminar la carrera, quizás no en un plazo razonable, pero va a poder terminar. De todas formas, la situación ideal sería que el estudiante tenga una inserción full-time cuando esté por terminar la carrera.

¿Las empresas estimulan que sus profesionales continúen sus estudios?

Algunas están implementando políticas de horarios flexibles, que permitan compatibilizar estudio y trabajo, pero ésa no es la regla. La regla en la inserción laboral es una carga horaria rígida e importante. Aquellas empresas que se caracterizan por trabajar con profesionales egresados de Ciencias Económicas, por ejemplo las que están vinculadas al área de consultoría, tienden a tener un mayor grado de flexibilidad que aquellas que tienen un menor vínculo con esta actividad profesional.

¿Qué vínculos ha desarrollado la Facultad con las empresas para lograr la inserción de sus estudiantes?

En la UdelaR, y en Facultad de Ciencias Económicas estamos incorporando desde hace tiempo el reconocimiento de créditos por actividades laborales fuera de la institución. Hemos generado un conjunto de convenios muy amplio que involucran a aproximadamente 300 estudiantes. Por un lado, hacemos un convenio con una empresa, estableciendo una relación entre ambas partes que se centra en la formación del estudiante. La empresa utiliza las capacidades del estudiante en su actividad cotidiana y nos entrega una evaluación profesional que reconocemos como parte de la formación. Buscamos que el mundo del trabajo y el estudio se encuentren más en esta etapa. Pasamos de no reconocer este tipo de actividades profesionales como parte de la formación a tener estudiantes vinculados a un número muy importante de empresas que forman parte del Programa de Pasantías de la Facultad.

Recientemente, la Facultad se ha vinculado con el Programa de Servicios Globales de Uruguay XXI. ¿Cómo cree que las experiencias laborales en servicios -y sobre todo aquellas que tienen posibilidades en el exterior- pueden beneficiar el desarrollo de los profesionales uruguayos?

En un país pequeño como el nuestro es importante asumir que las posibilidades de inserción laboral para jóvenes profesionales exceden a las empresas locales.

“Hay un mundo vinculado al ejercicio profesional de Ciencias Económicas que implica desarrollar actividades desde Uruguay en un contexto global”.

Esto muchas veces implica pasantías en el exterior y otras instancias.Una empresa alemana como BASF va a terminar contratando un número de profesionales equivalente al 75% de una corte de egreso nuestra. Estos colaboradores van a proveer servicios vinculados a estructura de costos, consultorías internas y controles internos, a nivel internacional, es decir para empresas que operan en otras partes del mundo. Eso se está volviendo algo bastante frecuente que le permite al país capturar parte de las cadenas de valor que se están generando a nivel internacional. Esta lógica es intensiva en conocimientos y capital humano con alto nivel de formación. Por lo tanto, implica un nivel de inserción laboral muy interesante y para los profesionales también supone aprender a funcionar en escalas organizacionales que tienen poco que ver con la escala uruguaya. La globalización genera oportunidades, desafíos y riesgos. El país y la Universidad tienen la obligación de responder a cada uno de ellos. Por eso nos interesa tener cerca a Uruguay XXI y a este tipo de empresas y junto a ellos hemos organizado las jornadas de Smart Talent.

Muchas facultades comentan el bajo nivel en matemática y otras disciplinas con el que los estudiantes egresan de secundaria. ¿Ciencias Económicas encuentra problemas de este tipo en sus estudiantes de primer año?

Yo soy bastante contrario a ubicar responsabilidades fuera de la institución. Nosotros somos la única institución pública que tiene por objetivo formar profesionales en Ciencias Económicas. Hay una respuesta bastante sencilla que es justificar problemáticas de inserción con el background con el que vienen los estudiantes en áreas como matemáticas o en cuanto a capacidades para expresarse. Lo que sucede es que existen distintas realidades y niveles de formación en los estudiantes que ingresan a la Facultad y deberíamos reforzar instrumentos para apoyarlos.

“Uruguay tiene un problema con la educación en general. Estamos atrasados en la tasa de egreso de educación secundaria y terciaria y debemos reconocer eso como un problema país. Lo que deberíamos evitar es ubicar en un estudiante de 18 años la responsabilidad de su formación anterior”.

Hoy las generaciones más jóvenes son muy ávidas en el uso de nuevas tecnologías de información. Si efectivamente estamos ante un cambio en los criterios de comunicación y vinculación, también deberíamos cambiar nuestra modalidad de enseñanza y aprendizaje.

¿De qué manera la Facultad ayuda a estos estudiantes para que puedan seguir adelante?

Necesitamos tener recorridos e instrumentos de formación distintos según las características del estudiante. En el caso de matemáticas, le damos la opción al universitario de cursar la materia durante un semestre o de forma más extendida en un año. Esto implica reconocer que hay estudiantes que tienen diferentes elementos de afianzamiento del conocimiento en el área de matemáticas. Pero eso es muy específico, en un plano más general hay que seguir estimulando la descentralización de la Universidad en el interior del país. Hace 4 años, nosotros no teníamos ninguna oferta educativa en el interior; hoy tenemos una Tecnicatura en Administración y Contabilidad con una especialización en Turismo que se cursa en Maldonado y equivale a 2 años y medio de la carrera de Contador Público. Esta misma tecnicatura está disponible en Tacuarembó y cuenta con una especialización en negocios agro-industriales. Este tipo de políticas favorecen el rendimiento de los estudiantes del interior, que actualmente es superior al de los estudiantes de Montevideo. A través de la masificación de las tecnologías de la información, también estamos teniendo experiencias de cursos no presenciales.

“Con el cambio del Plan de Estudios logramos aumentar la tasa de egreso. Pasamos de un promedio de 500 estudiantes que se graduaban por año a cerca de 1000 egresos anuales“.

En el 2012, cuando cambiamos el Plan, ése era un dato esperado, pero este comportamiento se ha sostenido en 2013, 2014 y 2015.

 

Texto: Andrés Lasarte / Foto: Fabián Bia

 

COMPARTIR