Cooperación, coordinación y sinergia – P. Eduardo Casarotti

Cooperación, coordinación y sinergia – P. Eduardo Casarotti

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El rector de la Universidad Católica del Uruguay realiza un análisis a conciencia sobre diferentes aspectos que inciden en el nivel educativo que tendrán las futuras generaciones. El P. Eduardo Casarotti describe las dificultades más comunes con las que llegan los jóvenes a la universidad y señala la necesidad de cooperación entre todas las instituciones educativas del país.

Desde distintos sectores de la sociedad se señalan complicaciones en la educación y argumentos que directamente plantean que la educación está en crisis. ¿Cuál es su postura al respecto?

Los diagnósticos de ingreso que realizamos año a año nos muestran que existen problemas crecientes en la preparación que adquieren los alumnos en Ciclo Básico. Algunos de los problemas constatados son: falta de habilidades instrumentales para la lectura, la escritura y el razonamiento matemático; falta de capacidades para el análisis y la síntesis de la información; dificultades para encarar el estudio sistemático con estrategias y actitudes adecuadas.

Identifico tres problemas centrales de la educación:

1) El principal problema está vinculado a la baja culminación en Secundaria y, en consecuencia, al ingreso de las nuevas generaciones en la Educación Superior. El desarrollo del país requiere que todos nuestros jóvenes accedan a la mayor formación posible. En particular necesitamos formar profesionales honestos y responsables con altas competencias técnicas y con capacidad para la innovación y el emprendedurismo. Sin embargo, en Uruguay solo un 37% de cada generación culmina la educación media superior. Este dato coloca a Uruguay al final de la lista de los países en términos de jóvenes con educación secundaria terminada y con posibilidades de acceso a la educación terciaria. A la baja tasa de egreso se añade un descenso en los resultados de aprendizaje y se agrega, además, la dificultad de los sectores más pobres para acceder a la educación superior. Después de Honduras, somos el país con mayor desigualdad en el acceso a la educación universitaria. En efecto, los jóvenes del quintil más rico tienen 20 veces más oportunidades de acceder a alguna de las universidades del país que los del quintil más pobre. A pesar que la educación superior pública es gratuita, de hecho nuestra formación universitaria es elitista. Los censos de la UdelaR muestran que casi no llegan estudiantes del quintil más bajo de ingresos, y que los que provienen del quintil más alto están fuertemente sobre-representados. Acá tenemos uno de los grandes problemas a resolver en el país. Esta situación es inaceptable tanto por razones de justicia social como de desarrollo económico. Y el problema hay que resolverlo en la enseñanza media. Sólo cuando hayamos atacado el problema del abandono estudiantil en ese nivel podremos concentrarnos en volver más abierta la matrícula de las instituciones terciarias.

2) El segundo problema es la falta de cooperación, coordinación y sinergias entre todas las instituciones educativas del país, sean éstas públicas o de gestión privada. En particular, hay una ausencia de visión sistémica e integrada que asegure y promueva la calidad de la formación terciaria que ofrecen las Instituciones de Educación Superior del país. La Ley General de Educación del año 2008 fue diseñada con una lógica de compartimentos estancos, con un sistema dual público – privado. A nivel del sistema de educación primaria y secundaria, las instituciones públicas y privadas imparten los mismos programas y funcionan bajo un mismo modelo de gestión (el del profesor taxi) porque así lo impone la regulación, pero no existe coordinación. El modelo de gestión impuesto impide desarrollar comunidades educativas con proyectos pedagógicos innovadores que respondan in situ a las necesidades locales. Con el modelo de gestión que hoy tenemos, cuesta articular verdaderos centros educativos y es casi imposible lograr que se coordinen y que colaboren entre sí. A nivel de la educación superior, esta dualidad pública-privada también se plasma en la legislación. Desde el punto de vista institucional, el MEC sólo regula al sector universitario de gestión privada, que se coordina entre sí a través del Consejo de Rectores. Pero en esta instancia las Universidades públicas no participan. A pesar de esta dualidad regulativa, la realidad supera estos marcos estrechos y, de hecho, se dan múltiples intercambios y oportunidades de trabajo conjunto. Un ejemplo, lo constituye los convenios de la UCU con la UTEC, institución que ha nacido con una lógica de colaboración y trabajo conjunto. Otro ejemplo, son las instancias de trabajo conjunto que se han dado entre las Facultades de Ingeniería de todas nuestras universidades.

3) Por último, el tercer problema relevante que hoy tiene la educación del país está vinculado con la falta de docentes suficientemente formados para atender la emergencia educativa que hoy tiene el país, especialmente en las instituciones de educación media. El bajo prestigio que hoy tiene la profesión docente hace que nuestros mejores jóvenes tengan como horizonte dedicar sus vidas a otras profesiones y elijan otros estudios terciarios.

¿Considera que es necesaria una reforma educativa? ¿Cuáles son los puntos clave en los que es necesario centrar esfuerzos?

Considero hay ciertos puntos centrales sobre los que se debe trabajar en materia de medidas educativas.

A nivel de la educación secundaria, deberían existir medidas que reviertan en breve tiempo la tendencia al deterioro de los últimos lustros. Entendemos que una de las líneas de trabajo es apostar a generar más centros con autonomía, de modo que puedan desarrollar proyectos educativos propios en los lugares donde están. Las políticas deberán ofrecer incentivos para los centros con mejores resultados. Deberán también promoverse el diseño de currículos flexibles, centrados en los resultados de aprendizaje, con especial atención a las habilidades básicas (lectura, escritura, razonamiento, inglés, nuevas tecnologías, etc.) y que atienda a la diversidad de realidades locales, sociales y estudiantiles.

A nivel de la educación superior, se debería trabajar en la consolidación de un sistema universitario diversificado y maduro, y que una futura Ley de Educación Superior que establezca marcos de autonomía para el pleno desarrollo de las universidades. La tradición universitaria implica la posibilidad de autorregulación en un marco de autonomía y libertad de enseñanza. Entendemos que se requiere una ley que genere -una vez acreditada la calidad académica de los programas y/o de las instituciones- los incentivos correctos hacia una mayor autonomía de la Institución, dándole flexibilidad a la hora de crear los programas académicos que el país necesita para la formación de las nuevas generaciones. Anhelamos un marco legal que funcione bajo una lógica que asegure y promueva la calidad y no bajo una lógica regulatoria restrictiva, que limite la capacidad de innovación. Visualizamos para el futuro una educación superior mucho más abierta, articulada y dinámica, con una participación más activa del Ministerio de Educación, que continúe el proceso de fortalecimiento de sus capacidades institucionales y de gobierno a la hora de promover y articular la educación superior del país.

Finalmente nos parece fundamental promover e impulsar la formación de docentes para la Educación Media. En este punto, entendemos que el gobierno debe convocar a todas las Instituciones de Educación Superior, para que ofrezcan sus capacidades académicas a la hora de formar los profesores que el país necesita. Creemos que universitarios de distintas ramas, con capacitación pedagógica específica y vocación de enseñanza tendrían que ser habilitados para ser docentes en todas las instituciones de educación del país. El próximo gobierno podría convocar a los actores universitarios a ofrecer sus capacidades académicas en tal dirección, dando el Estado, a su vez, los incentivos adecuados a las instituciones y a las personas –a través sobre todo de un programa de becas-, para que en pocos años el país cuente con un número adecuado de excelentes docentes.

¿Qué cambios debería haber a su entender en la educación primaria y media para fomentar las capacidades de los estudiantes y que más jóvenes puedan llegar a la universidad?

Además de lo que respondí en la pregunta anterior, debemos general currículos flexibles que atiendan la diversidad y los procesos de aprendizajes dentro del ámbito educativo institucional.

La clave para el desarrollo de buenos centros de formación y aprendizaje está en que directivos y docentes configuren una auténtica comunidad educativa con altos estándares de calidad académica, con fuertes vínculos locales, en especial con las familias y con suficiente autonomía para desarrollar un proyecto institucional acorde a la realidad social del territorio dónde se insertan. Un buen ejemplo de ello son las instituciones público-privadas (ej. Jubilar, Providencia, Impulso), por lo que entiendo como clave que desde el Estado se apoyen a las instituciones educativas que desarrollan su tarea en zonas de emergencia social y educativa.

¿En qué aspectos considera que debe mejorar la educación terciaria en su conjunto (instituciones educativas, empresas y gobierno)?

Hay un problema con la educación terciaria y es que no puede ingresar a ella un número muy importante de jóvenes que no logran terminar los estudios  secundarios, o que no tienen los aprendizajes suficientes para superar con éxito los estudios universitarios. Lo importante es mejorar el acceso a los jóvenes de todo el país a una educación de calidad, incluyendo la educación superior.

Creo que hoy en día la coordinación y cooperación entre el sector educativo privado con el público es insuficiente y necesaria para resolver ciertos problemas que hoy tiene planteados el país.

A nivel de educación terciaria privada, considero que ciertas medidas podrían ayudar la situación:

– Una ley que de un marco regulatorio que asegure la autonomía de cada institución, al mismo tiempo que promueva la calidad de la educación superior.

– El fortalecimiento de las agencias que financian la formación de recursos humanos en investigación de calidad y docencia de excelencia.

– Apoyo económico para facilitar el ingreso de estudiantes del quintil más bajo a todo el sector universitario.

 

 

 

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