Desafíos que hay que enfrentar – Ing. Julio Fernández Odella

Desafíos que hay que enfrentar – Ing. Julio Fernández Odella

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El Ing. Julio Fernández Odella estudió en MIT, ocupó cargos gerenciales en Tea Deloitte & Touche y ANCAP y actualmente es vicerrector de la Universidad ORT Uruguay. Fernández ve con preocupación las crecientes desigualdades de rendimiento académico entre alumnos de diferente situación socioeconómica y teme que esta realidad no le permita al país alcanzar mayores niveles de movilidad social y desarrollo.

Desde distintos sectores de la sociedad se señalan complicaciones en la educación y argumentos que directamente plantean que la educación está en crisis. ¿Cuál es su postura al respecto?

Hay varios síntomas que indican una situación problemática. Los porcentajes de abandono y no promoción en la enseñanza media son especialmente preocupantes. La no promoción indica sin duda problemas de aprendizaje (quizás no solo en el nivel evaluado, sino deficiencias que vienen de más atrás), pero también puede señalar que los docentes están actuando con responsabilidad en su evaluación.

Las deficiencias de aprendizaje también resultan evidentes en los resultados de pruebas internacionales y nacionales. En esas pruebas aparecen desigualdades importantes entre los resultados de distintas instituciones, y de estudiantes de diferente situación socioeconómica, aspecto muy grave porque atenta directamente contra la movilidad social.

Se han informado en los medios diversas dificultades de gestión: superpoblación de estudiantes, integración al sistema de nuevos sectores sociales que antes no accedían, problemas de mantenimiento de edificios, administración del plantel docente, y escasez de docentes en algunas disciplinas. A estos factores se suma el impacto del entorno social de las instituciones educativas, problemas de seguridad y otros temas que no son estrictamente educativos pero que inciden mucho en el proceso y el funcionamiento de las instituciones.

Los resultados del sistema educativo nacional a nivel de enseñanza básica y media no parecen ser los que se necesitan si nuestro país pretende salir de la “trampa del ingreso medio” y alcanzar mayores niveles de desarrollo.

Estimo que se puede hablar de una crisis en cuanto a que estamos ante un momento de decisión, donde hay que actuar para tratar de corregir una situación deficitaria que se va agravando, o que por lo menos no evoluciona de manera favorable. Los problemas actuales no aparecieron bruscamente, es una tendencia que se viene gestando desde hace décadas.

¿Considera que es necesaria una reforma educativa? ¿Cuáles son los puntos clave en los que es necesario centrar esfuerzos?

Lo primero sería definir objetivos compartidos para una reforma. Sin objetivos bien definidos, no es posible desarrollar un plan, comunicarlo, y lograr que los actores que lo deben ejecutar trabajen en una misma dirección. La reforma debe tener un amplio respaldo político y social, por lo menos en cuanto a sus objetivos. En particular, es importante el apoyo de los docentes, porque en un sistema educativo nadie tiene más poder que cada docente individual en el aula.

Creo que el punto central de una reforma sería asegurar la calidad de los docentes (quizás intentar mejorar su formación sistemáticamente) y que éstos tengan una cantidad de alumnos manejable para atender. Esas son las dos variables fundamentales.

La valoración social del docente debe mejorar mucho, y en este punto hay trabajo para la sociedad pero también para los propios docentes. Desde luego los docentes deben ser adecuadamente remunerados, pero no es el único aspecto que influye en la valoración social.

Los docentes deben disponer de un margen para poder trabajar más con los alumnos que lo necesitan, o para impulsar a los alumnos con talento especial. Deben disponer además de tiempos para estudiar y mejorar su docencia, y para intercambiar o trabajar con sus pares y con las autoridades del centro educativo. Probablemente la administración de los planteles docentes deba ser modificada significativamente para poder alcanzar estos objetivos.

Existen otros puntos importantes relacionados con la mejora de gestión: infraestructura física, equipamiento, evaluación de los docentes. Es posible que los mecanismos administrativos y de gestión del sistema público deban ser modificados, o tener un régimen especial, para poder alcanzar un funcionamiento más efectivo.

Se ha insistido mucho en reformas de la currícula, que sin duda pueden ser necesarias, pero que creo que tienen menor prioridad que los puntos anteriores. En todo caso, visto desde la educación superior, las reformas curriculares en los niveles previos deberían apuntar al dominio de algunas competencias centrales: la comprensión lectora, la expresión oral y escrita, los conocimientos matemáticos y aritméticos básicos entre ellos, y también a asegurar la formación de capacidades y actitudes personales.

Me parece más importante una reforma de la metodología de docencia que de los contenidos: cualesquiera sean los contenidos deben tener relevancia para los jóvenes, que los tienen que dominar y trabajar en profundidad. Me parece importante tratar de mantener la curiosidad de los jóvenes, desarrollar su autodisciplina, y dejar más espacio para su propio desarrollo y búsqueda individual, incluso con alguna opcionalidad. Preferiría que una reforma se enfoque más en que los jóvenes aprendan, y no tanto en lo que se les va a enseñar.

Desde la universidad, puedo afirmar que no necesitamos tanta variedad de formaciones distintas como las que hoy produce la enseñanza media. Esta variedad obliga a una decisión vocacional muy temprana de los jóvenes, que me parece contraproducente y que además complica mucho la gestión de las instituciones educativas. Sería preferible una formación más general, menos especializada, pero en mayor profundidad y con aprendizajes garantizados.

¿Qué cambios debería haber a su entender en la educación primaria y media para fomentar las capacidades de los estudiantes y que más jóvenes puedan llegar a la universidad?

Sobre todo en la educación primaria, me parece necesario que la relación de cantidad de alumnos por docente permita un tratamiento más individualizado y cercano. Todos los que hemos alcanzado niveles educativos superiores recordamos a alguna maestra o maestro que nos impulsó, nos alentó, nos corrigió, o nos ayudó a superar dificultades. Esa maestra lo pudo hacer porque tenía minutos para percibir la situación y para atendernos. No existen milagros en la educación.

También me parece que (en todos los niveles) habrá que priorizar algunos aprendizajes frente a otros. La comprensión lectora es una capacidad fundamental, que afecta otros aprendizajes, y que hoy parece muy deficitaria. ¿De qué sirve estudiar filosofía si los estudiantes no comprenden lo que leen? Otro aspecto metodológico es ir mucho más a las fuentes: no al comentario del comentario sobre el autor X, sino a un texto del propio autor X, y que el estudiante saque sus propias conclusiones. Desde luego, evitar la enseñanza como adoctrinamiento, de cualquier signo.

Me gustaría especialmente ver otra forma de introducir la ciencia y el pensamiento tecnológico, menos libresca y más experimental, basada en la curiosidad y con un mejor uso del Internet y del plan Ceibal. Sería interesante mostrar algunos ejemplos y textos originales, para que los jóvenes perciban la forma de trabajo científico sin intermediarios. En vez de usar el Internet para buscar información sobre algo, plantear preguntas o problemas concretos que motiven el uso de la web, o que obliguen a un experimento simple. No me refiero al experimento que dice el libro, sino a uno que lo planteen los propios alumnos a partir de su curiosidad. Me temo que en este aspecto pueden existir deficiencias en la propia formación de los docentes, que tendrán que ser corregidas.

Me gustaría también observar un mayor énfasis en las actitudes como la autodisciplina, la orientación de la curiosidad hacia el estudio, la forma de adquirir conocimiento nuevo y la relación con los compañeros, que luego van a afectar toda la vida de las personas.

Todos esos aspectos suponen una buena relación de cantidad de alumnos por docente, que exista tiempo para la preparación y mejora por parte de los docentes, y una mejora importante en su formación.

¿En qué aspectos considera que debe mejorar la educación terciaria en su conjunto (instituciones educativas, empresas y gobierno)?

Tenemos mucho por hacer. El principal desafío de nuestra educación terciaria es desarrollar el nivel de postgrado, acompañando reformas que se han realizado en muchos otros países, inclusive en nuestra región. Un buen sistema de postgrado es imprescindible para mejorar la formación media de los planteles docentes, y también para la orientación de la producción de conocimiento en las universidades.

Otro desafío importante es mejorar la cobertura del nivel terciario. Necesitamos formaciones más cortas y flexibles, que tengan relevancia para el medio laboral y los empleadores, sin descuidar la sólida formación general y básica, que es lo que permite que los graduados puedan seguir formándose y que se adapten a los cambios en sus disciplinas. Estas formaciones más cortas se pueden complementar con el posgrado, como ocurre en los sistemas desarrollados.

Tenemos también que facilitar el acceso a los estudiantes que no viven cerca de Montevideo. Como las buenas universidades se construyen concentrando buenos docentes para que trabajen juntos, no estoy seguro de que una estrategia de dispersión geográfica sea lo más adecuado para nuestro país a partir de la situación real en que estamos, por lo menos si se apunta a niveles de excelencia.

Desde el punto de vista regulatorio, señalaría que es necesario que nuestro sistema empiece a operar con la lógica de la acreditación y la consiguiente autonomía de las instituciones, pues en un sistema multi-institucional no cabe otra forma de aseguramiento de la calidad y del funcionamiento universitario. La creación de una agencia de acreditación independiente, que tenga legitimidad ante todos los actores del sistema, con capacidad operativa y técnica, y que actúe según las mejores prácticas internacionales debería ser una prioridad en este sentido.

 

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