Un cambio de paradigma – Jana Rodríguez Hertz

Un cambio de paradigma – Jana Rodríguez Hertz

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Jana Rodríguez Hertz nació en Rosario (Argentina) y es la primer y única mujer grado 5 en Matemática en Uruguay. Trabaja como docente hace más de 21 años y tiene una visión crítica del modelo educativo nacional. Cree que el mismo debería actualizarse a la realidad global, pasando del paradigma industrial al paradigma digital y aportando valor más allá de los contenidos.

¿Qué opinión te merece el presupuesto que Uruguay invierte en educación?

La punta presupuestal es fundamental para entender el estado actual de la educación. La población tiene unas expectativas desmedidas sobre lo que rinde el presupuesto que se invierte en educación en Uruguay, que es una miseria en términos absolutos y relativos. Brasil y Argentina hace 5 años que están invirtiendo el 6% de su PBI en educación, aunque quizás de forma poco eficiente. De todas formas, quizás el mejor indicador sea cuántos dólares se invierten por estudiante en la educación pública. Si uno ve los países que tienen buenos resultados en las pruebas PISA son aquellos que invierten de 8.000 dólares en adelante por estudiante. Es mentira que no es cuestión de plata. Hay sistemas muy eficientes como Estonia e Israel que invierten menos y sacan muy buenos resultados, pero eso se debe a que hace mucho tiempo que están invirtiendo. Uruguay está invirtiendo 3.000 dólares anuales por estudiante y esperamos tener resultados similares a los de ciertos países. Es como querer comprarse un Audi gastando 5.000 dólares. Es imposible.

¿Cómo funcionan las pruebas PISA? ¿Se trabaja con las mismas pruebas para cada país?

Sí, yo no he visto que exista un sesgo cultural. Están cuidadas para que no lo tengan. Pero de cualquier manera, yo he visto en qué áreas fracasamos y son preguntas de sentido común.

¿Cómo ves la realidad actual de la formación docente?

Las personas que hacen la carrera docente conforman un público que cada vez viene menos formado y educado. Esa gente luego propaga esa falta de trato cultural. Una parte de esa realidad es que tienen un background cultural menor; otra parte es que están desmotivados. La docencia es una carrera de descarte. Hay una encuesta que hizo CIFRA en 2012 por pedido de ANEP que muestra que más de la mitad de los aspirantes a docente ingresan con 23 años. Ya intentaron 5 años otras cosas y se quedaron con la carrera docente. El estado actual de la formación docente en Uruguay atrae gente no motivada y repele gente que sí está motivada. Estamos en el peor caso posible. Lo que tenemos que hacer es una política seria y con inversión para prestigiar la carrera docente. Eso tiene tres patas: la remuneración, la exigencia de la carrera y las condiciones de trabajo. Si bien ha habido una recuperación salarial, el salario todavía no le permite al docente vivir dando un solo turno. En cuanto a la exigencia de la carrera, podemos tomar como referencia el modelo de Finlandia, donde los docentes son seleccionados mediante un complejo proceso que involucra pruebas y entrevistas, y deja a varios candidatos por el camino. El postulante tiene que mandar las notas de su bachillerato, o el instituto de formación docente de Finlandia tiene su propio bachillerato y selecciona a los que se encuentran en el decil superior. Eso lejos de desmotivar a la gente, la impulsa a querer llegar a ser maestro. Construir el prestigio es una cuestión cultural. En Finlandia ser maestro o profesor implica 8.000 horas de estudio durante 5 años. Según mis cálculos, en Uruguay a un profesor de matemática egresado del IPA terminar la carrera le lleva entre 3600 y 3900 horas. Además, sólo el 30% de los profesores de matemática son egresados del IPA, el resto dan clase sin haber terminado la carrera. Es verdad que si nos pasamos con las exigencias nos vamos a quedar sin gente, pero en algún momento hay que subir el estándar, aumentar la remuneración y hacer que la docencia sea una carrera deseable.

¿Qué opinás sobre la iniciativa del Parlamento de crear una Universidad de la Educación?

Me parece perfecto. Si se pretende elevar el nivel es lógico que los profesores sean universitarios. Pero el proyecto se trancó en un problema vergonzoso: la administración del poder; co-gobierno sí o co-gobierno no. Eso demuestra que tanto gobierno como oposición son mezquinos y no les interesa la educación. Y no se han preocupado por un tema mucho más importante que es quién va a dar clase, quién investiga en educación. El Sistema Nacional de Investigadores tiene sólo siete investigadores categorizados en educación y ninguno está en el nivel máximo. Después, hay cuatro candidatos y cinco más que tienen becas de iniciación. O sea que son 16 personas en total para formar una universidad, y suponiendo que quieren dedicarle tiempo a eso, porque algunos dan clases en el extranjero. Lo que yo propongo es formar una élite. Educación es un tema muy amplio y nuestros investigadores no abarcan todas las áreas que tiene la educación en un país.

¿El problema de la educación es una situación que responde a ciertas características de la sociedad uruguaya o es parte de un fenómeno global?

Es ciertamente un problema en el mundo. Estamos atravesando una crisis que no se sabe muy bien cómo resolver. Una de las puntas de esta crisis es que estamos cambiando el paradigma de producción, pasando de la era industrial a la era digital. La era industrial tuvo una educación diseñada a medida, con el esquema de los pupitres y su carácter masivo. Actualmente, la era digital requiere otro tipo de conocimientos y no sabemos cuáles son. Kodak se fundió y tenía miles de empleados. Instagram cuando se vendió a Facebook por varios millones de dólares tenía trece empleados. Los medios de producción van a ser tales que va a haber mucha gente que va a quedar en la calle y la educación aún no está diseñada para este nuevo paradigma. Los salones de clase aún no están diseñados para trabajar en equipo; los bancos apuntan todos hacia el profesor. ¿Por qué no tenemos mesas para 5 o 6 personas? Eso posibilitaría que si un alumno se aburre de trabajar con un grupo, pueda pasar a otro. Y eso no sólo no es más caro, sino que es más barato. Si vemos cómo trabajan las élites actualmente, están en entornos de mayor comodidad, como es el caso de Silicon Valley.

Por Andrés Lasarte@andlasarte

Foto: Javier Toledo

 

 

 

 

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