8 megatendencias para comprender mejor el futuro que enfrentaremos – Entrevista a Ernesto Scayola

Ernesto Scayola, Associate Partner de Consultoría en EY Uruguay.

EY presentó en junio un informe en el que se detallan ocho “megatendencias” que nos permiten pararnos frente a un contexto de incertidumbre, como el que nos encontramos, y tener un marco de apoyo para proyectarnos e identificar las posibles amenazas y oportunidades que se pueden presentar en el futuro cercano. Sobre estas megatendencias, cómo se producen y cómo pueden ser aprovechadas por estudiantes y jóvenes profesionales, conversamos con Ernesto Scayola, Associate Partner de Consultoría en EY Uruguay.

¿Cuáles son las megatendencias de las que se habla en el estudio desarrollado por EY y de que forma se producen?

En el estudio se destaca a un conjunto de fuerzas primarias que serían la causa detrás de las grandes disrupciones que estamos viviendo. Igualmente, estas fuerzas no son nuevas, por el contrario, nos han acompañado durante años y evolucionan en oleadas, teniendo cada ola disruptiva un impacto diferente. Estas fuerzas (denominadas “Fuerzas Primarias”) son capaces de generar cambios estructurales en el mundo que conocemos, ya sea por el ascenso de la generación Z, por el impacto exponencial del cambio climático, por los trabajos en mejora humana o por los enfoques que van más allá de la globalización.

De la interacción entre las nuevas oleadas se generan las megatendencias. Si bien no es una lista absoluta, nos ayuda a comprender mejor el entorno futuro que enfrentaremos.

Las 8 megatendencias que se destacan en el estudio son: Descarbonización, Guerra fría tech-onómica, Economía Conductual, Medios sintéticos, Futuro del pensamiento, Trabajo y vida sin límites, Microbiomas y Biología sintética.

“Hoy las megatendencias nos muestran a donde apunta el futuro, y tener un mayor conocimiento de ellas nos permitirá alimentar mejor la toma de decisiones y prepararnos para lo que se viene y, por qué no, tomar ventajas y aprovecharlas”.


Ver las 8 Megatendencias en detalle

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1. Descarbonización

La primera de las megatendencias tiene que ver con el impacto del cambio climático que está dando lugar a la “Descarbonización”, por la cual ya no se espera disminuir las emisiones de CO2, sino anularlas e incluso capturarlas y generar valor, recordando que el carbono es materia componente de una infinidad de productos.

2. Guerra fría tech-onómica

Así como la tecnología sirve de catalizador para ciertas circunstancias, también se vuelve un elemento en disputa o de competencia, y está generando la llamada “guerra fría tech-onómica”, dada por la competencia que existe sobre la modelación de la próxima generación de infraestructura tecnológica.

3. Economía Conductual

La búsqueda por entender a mayor medida la conducta humana, está dando origen a una mayor sofisticación de la Economía Conductual (EC). Así tenemos, por ejemplo, que a la medida clásica del PBI, aparecen otras opciones de medición del bienestar y de la economía en general, como el Índice de la Felicidad, que se enfoca en diversas variables que permiten entender y gestionar las necesidades de las sociedades que se evalúan, pues está claro que el nivel de riqueza no permite medir la satisfacción social, por los ya conocidos obstáculos que se presentan con la distribución de la riqueza.

4. Medios sintéticos

La conducta humana se está volviendo una materia prima (cuantificada, estandarizada, empaquetada y comercializada), así como se hace actualmente con los datos de los consumidores. Si bien la búsqueda por influenciar no es algo nuevo, más bien es un negocio que se ha dado desde hace muchos años y el conocer sobre la conducta humana resulta clave. Nos encontramos entrando en un mundo con instrumentos de persuasión cada vez más precisos y sofisticados; y somos conscientes del volumen y variedad de datos que nuestros estilos de vida generan, en ese sentido podemos decir que nos encontramos en una fase de cambio: del Internet de las Cosas al Internet de la Conducta. Y en la línea de influenciar, aparecen algunos riesgos que tienen que ver con la comunicación; los denominados “medios sintéticos” que la tecnología les está abriendo camino. Básicamente, se refiere a la generación de información falsa y/o fabricadas, las mismas que pueden generar gran impacto a nivel social y corporativo.

5. Futuro del pensamiento

La tecnología no solo está abriendo camino en diferentes ámbitos, sino que está generando un cambio. ¿Nos hemos puesto a pensar cómo puede afectar al “futuro del pensamiento”? Hoy, por ejemplo, nuestros celulares se han vuelto nuestro canal de información -muchas veces errónea- y que a través de las redes sociales, por ejemplo, diversas campañas de desinformación pueden tener el poder de cambiar nuestra forma de pensar.

6. Trabajo y vida sin límites

Si bien la tecnología es una herramienta de oportunidades, también puedes ser una ventana de riesgos, un ejemplo de esto es cuando caemos en cuenta que algo en nuestro día a día va cambiando: el “trabajo y vida sin límites”. Los constantes cambios están difuminando los conceptos del trabajo, tiempo libre y educación, generando enfoques diferentes entre sí. Hoy, por ejemplo, los smartphones nos permiten estar siempre “conectados”, canibalizando el preciado tiempo libre y con ello cambios conductuales e, incluso, sociales.

7. Microbiomas

Finalmente, en el campo del desarrollo, aparecen los “microbiomas” y la “biología sintética”. El primero, tiene que ver con el uso de los microbios para alcanzar diversos objetivos de valor. El uso de microbios no es algo nuevo si nos ponemos a pensar en la fabricación de antibióticos o del yogurt, pero qué tal si podemos usar microbios genéticamente modificados para convertir el CO2 y el metano en materiales comerciales. Ya está sucediendo con los productos carbono negativos.

8. Biología sintética

Por otra parte, la Biología sintética tiene que ver con la ingeniería aplicada a la biología para diseñar y desarrollar funciones en las células, algo que revolucionará grandes industrias, tales como la salud, alimentos y productos químicos, entre otros. 

¿Cómo deben abordar esta nueva realidad los estudiantes y jóvenes profesionales?

Creo que la mejor forma de abordarlo tiene que ver con mantener “la cabeza abierta”, reconocer que los límites “tradicionales” de las carreras de grado cada vez serán más difusos en el trabajo del mañana. Tenemos que ser conscientes de que el mundo en el que comenzamos a estudiar será muy distinto del que nos desarrollaremos profesionalmente. La capacidad de mantenerse actualizado y diferenciarnos de “las máquinas” aplicando aquello que nos hace únicos serán desafíos fundamentales. Creo que todos debemos preocuparnos por complementar los estudios de grado con competencias específicas en función a nuestra especialización.

Dos temas que considero centrales para la mayoría de los profesionales del mañana tienen que ver por un lado con el desarrollo de habilidades blandas y por el otro la utilización de herramientas tecnológicas disponibles para potenciar la capacidad de trabajo.

¿Consideras que el aumento del trabajo remoto y el home office abre nuevas oportunidades tanto para los trabajadores como para las organizaciones?

Se dice que el COVID logró en un par de meses lo que se esperaba para varios años, sin duda muchas empresas se vieron forzados por la nueva realidad y hoy están evaluando el teletrabajo de una manera distinta. También los equipos de trabajo se han visto desafiados a nuevas formas de interactuar, de lograr resultados a pesar de la distancia y seguramente muchos ya comienzan a “extrañar” “la vieja forma de trabajo”. Probablemente la forma de trabajar del mañana se encontrará en algún punto en el medio.

Respecto a nuevas oportunidades, creo que cada vez más podemos ver oportunidades laborales que no requieren presencialidad y la tendencia probablemente crezca con el tiempo, pero hay que considerar que así como esta nueva forma de trabajo nos podría abrir oportunidades en locaciones distantes, lo mismo ocurre para extranjeros que puedan querer trabajar en Uruguay, en consecuencia al levantar la restricción de la locación física podrán aparecer oportunidades pero también una mayor oferta para ciertos puestos a nivel local. En consecuencia, volvemos a lo que comentamos antes, es fundamental estar preparado y tener las competencias necesarias para insertarse en el mercado laboral del mañana.

Para las organizaciones (en términos generales) esta nueva forma de trabajo seguramente implique reevaluar varias situaciones, por un lado, si la experiencia del trabajo remoto fue positiva, podrían revisar en qué medida puede extenderse en el futuro, qué puestos efectivamente no requieren presencialidad o al menos no la requieren de manera diaria. En consecuencia, podrían repensar por ejemplo cuántos metros de oficinas
necesitan o si de alguna manera pueden incorporar alternativas de espacio contingente, o rotativo. Por otra parte podrían identificar dificultades de algunos colaboradores para adaptarse a la nueva forma de trabajo, en ese sentido sería necesario reforzar las instancias de entrenamiento o capacitación. Por último será fundamental comprender cómo cambia la nueva realidad la EX (Experiencia del Empleado) y adaptar las medidas para motivar y garantizar el bienestar de los colaboradores.

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