Generación Delivery

La realidad de la mayoría de los universitarios en Uruguay es que estudian y trabajan. El gran riesgo de pasar el día afuera de sus casas no solo es el de comer afuera, sino el de recurrir al delivery una vez que vuelven a sus hogares (8 horas de trabajo + las horas de clase en la facultad dejan poco tiempo para pensar u organizar las comidas y demasiado espacio para la improvisación). Si a eso le sumamos que tampoco hay un momento del día para ir al gimnasio o realizar algún tipo de actividad física, el panorama es aún peor. Hablamos con la Lic. en Nutrición Luciana Lasus sobre los hábitos que poco a poco están acabando con la salud de los jóvenes uruguayos. – por Mauricio Milano. Fotos de Fabián Bia.

El día de la conferencia TEDxMontevideo cancelé todo mi trabajo y decidí faltar a la facultad. Era un evento que prometía ser –y terminó siendo– imperdible. Era casi el mediodía cuando subió al escenario la Licenciada en Nutrición Luciana Lasus para hablar sobre las buenas costumbres de la alimentación que los uruguayos hemos descuidado. Fue una esas charlas que en la vida no voy a olvidar.

Luciana empezó retrocediendo en la línea de tiempo de su propia familia: “de mis bisabuelas y tatarabuelas, la que vivió menos vivió hasta los 109 años […] ya mis abuelos vivieron hasta los 80 […] cuando llego a la generación de mis padres (hasta 62 años), encuentro que son la generación de las enfermedades cardiovasculares, colesterol alto, presión alta, diabetes, obesidad, sobrepeso… […] y ahí llegamos nosotros, los que estamos entre 20 y 40 […] que crecimos entre grasas, azúcar, sal… participamos de todo lo que fue la aparición de supermercados, comida rápida, restoranes, delivery y estrés” describió Luciana, que acababa de revelar una terrible tendencia: cada vez nos morimos más jóvenes.

Ya empecé a sentirme un poco culpable por haber llamado a McDonald’s la noche anterior; me acomodé sobre mi asiento y traté de restarle importancia, pero la oradora fue insistente. A pesar de esa terrible noticia y el silencio sepulcral que invadía el auditorio, Luciana siguió adelante y se atrevió a definirnos a nosotros, los jóvenes que hoy tenemos entre 20 y 40 años, como la generación D.E.: D de delivery, E de estrés. Menos de cinco minutos después, el hashtag #generaciondelivery ya era uno de los más citados entre los que estaban cubriendo la conferencia vía Twitter.

Es que sin lugar a dudas, este es un tema que nos preocupa a todos. Tenemos la fortuna de estar constantemente enfrentados a la decisión de qué comer, pero tendemos a no pensarla, a no actuar racionalmente. Es necesario hablar sobre este tema y no tuve dudas en convocar a Luciana para que nos propusiera una forma de empezar a desterrar los viejos y malos hábitos que amenazan nuestra salud. ¿El primero de ellos? No desayunar.

La comida más importante

“El desayuno es la comida que no podés evitar, no hay que saltearlo. Un buen desayuno te permite dosificar mucho mejor la comida durante el resto del día”, me explicó Luciana cuando nos encontramos en Phillomene para esta entrevista.

Si alguna vez leíste sobre algo sobre nutrición, sabés que esto no es nada nuevo. Hemos escuchado hasta el hartazgo cómo dicen los médicos que el desayuno debe ser la comida más importante del día, que debe representar aproximadamente un tercio de las calorías que ingerimos en todo el día. No es un mito. Como editor de esta revista entendí que debía someterme a esta prueba y me propuse que por tres días (sólo por tres días) el desayuno fuera la más completa de mis comidas. No tuve que esperar al tercer día para darme cuenta de la diferencia, porque es algo inmediato. Al segundo día ya estaba convencido de que tenía que desayunar siempre.

“No hay que salir de casa en ayunas o creyendo que desayuné si me tomé un café. Un café es una infusión con un edulcorante”, advirtió Luciana, quien se confesó fanática del café pero aclaró que a la hora del desayuno siempre lo acompaña con leche. El desayuno, según Luciana, debe incluir –además del café con leche– alguna rodaja de pan con queso o con mermelada y un vaso de jugo. La sugerencia es no salir de casa sin haber hecho un buen desayuno. “Después, a media mañana completás esa comida: te llevás al trabajo una barrita de cereales y un jugo de caja o un yogurt”.

Afuera de casa

No obstante, el verdadero problema llega más adelante, en el transcurso del día. Los que trabajan lo saben bien. “No tengo estadísticas al respecto, pero sobre todo en los hombres es muy característico que hacen muchísimo deporte hasta que salen del liceo; después entran a la facultad, empiezan a trabajar y aumentan de peso de una forma brutal” apuntó Luciana.

La causa de esto es precisamente el comer afuera de casa o incluso del trabajo. Cuando salir a almorzar con los compañeros de trabajo todos los días a algún restorán que hay en la vuelta se convierte en una rutina, la salud corre peligro. Llevarse la comida de la casa es lo que recomienda Luciana. “Si tenés comida de la noche anterior, que es mejor que las opciones que tenés en la vuelta, llevala al trabajo… de los cinco días que vas al laburo o a la facultad, por lo menos tres o cuatro. Te guardás uno para el delivery”.

El que no puede llevarse una vianda o el que elige salir del trabajo a comer, tiene que estar atento a las posibilidades que hay en la vuelta. “Tanto para el mediodía como para la noche, si salís a comer, a la hora de elegir, no vayas siempre a la comida rápida. Hay comidas no fritas ni grasosas que también son riquísimas. A la hora de mirar un menú, evitar que haya frituras en las selecciones de todos los días, cambiar las papas fritas por el puré, buscar lo hecho a la plancha antes que lo frito, no recurrir a la típica comida rápida. Elegir un puré de papas o de calabazas de vez en cuando no le hace mal a nadie”, recordó Luciana.

Planificar y considerar otras opciones

Si este invierno comiste un poco más de la cuenta y querés sacarte de encima el sobrepeso antes de que llegue el verano, esto es lo primero que tenés que saber: todo se trata de planificar. “Hay que tener cabeza para planificar y salir a hacer compras por lo menos una vez a la semana” afirmó Luciana, que también recalcó la importancia de no cerrarse a las distintas opciones: “al hacer compras, elegir comidas sanas y recordar que todo se puede congelar. Todos estamos relativamente cerca de alguna superficie grande de alimentos, de alguna de las grandes cadenas de supermercados. Ahí te venden frutas y vegetales pelados y cortados… para el que puede y quiere, está”.

“Obviamente que el factor económico pesa y no puede ser desconsiderado” aclaró Luciana. “Pero con los valores que tienen hoy los productos elaborados, las comidas rápidas y las carnes… no acepto como excusa que comer saludable es más caro. Ya no lo es”.

Si se trata de no pasar por alto las opciones más sanas, no podemos dejar de hablar del pescado. “Es increíble que somos una ciudad puerto, con una disponibilidad excelente de pescado fresco, y no tenemos la costumbre de comer pescado. Consumimos un promedio de 80 grs. por semana (según la última encuesta alimentaria del Instituto Nacional de Estadísticas) cuando deberíamos consumir más de 300 grs.”.

A su vez, Uruguay es proveedor de frutas y verduras de grandes países como Brasil, pero no existe la misma promoción a nivel interno. “Promocionemos las frutas y verduras, ya que somos proveedores de otros países. La disponibilidad está, falta la cabeza” insistió Luciana.

En este momento de la entrevista, aproveché para contarle a Luciana que la única persona que vi pelando una manzana a la hora de entrar a la Universidad, era una estudiante de intercambio francesa. “Los uruguayos no tenemos la costumbre de ir con una manzana a la facultad, y no la tenemos ya desde chiquitos porque la alimentación tiene un rol social muy importante y en este país no te da ningún estatus comerte una manzana”, apuntó.

Y ahí entramos precisamente en una de las razones que más pesan a la hora de buscar una alimentación más saludable.

El rol social de la comida

La comida tiene un rol social innegable: cuando nos juntamos con amigos es a comer y a tomar algo. Ninguna reunión está exenta de “algo para comer”, por no mencionar la tradición uruguaya del asado. Ocasiones como éstas son las que suelen dificultar más el camino de los que decidieron empezar a cuidar lo que llevan a la boca.

“Muchas veces están las ganas de cambiar, porque muchas personas se lo proponen, pero falta la acción. A veces es lo más difícil y las excusas están a la orden del día”, señaló Luciana. También sugirió que “si ven que el tema se les va de las manos, pidan ayuda”.

Luciana se aseguró de no terminar esta entrevista sin dejar claro que no hay por qué ser restrictivo en cuanto a las comidas. Recordó que las dietas que “cortan” tal o cual tipo de alimentos pueden funcionar como una estrategia a corto plazo, pero a largo plazo no son sanas ni sostenibles. Concluyó que “los alimentos no son buenos ni malos en sí mismos, el tema es el uso que le damos, las cantidades y las frecuencias”.

ALTO RENDIMIENTO: ALIMENTACIÓN EN PERÍODOS DE PARCIALES / EXÁMENES

Las semanas de parciales y exámenes son las que más suelen preocupar y descarrilar a los estudiantes de sus buenos hábitos alimenticios. Muchos recurren al café, energizantes, chocolates y otros dulces en busca de la esa energía extra que requieren para sobrevivir a las interminables tardes y noches de estudio, sin saber que es contraproducente.

“En esas semanas hay que comer mejor que nunca, para rendir, para poder estudiar, para poder aumentar esa cantidad de horas que uno le agrega a la rutina que ya es intensa cuando tiene que dar esos exámenes. Lo primero es tratar de bajar todo lo que puedas el alcohol y los excesos de bebidas con cafeína. No digo eliminar, sino bajar los excesos. ¿Por qué? Porque cuanto más te sobrecargues de grasas, azúcar y cafeína, más trabajo le vas a dar a tu organismo para procesar y más te vas a cansar. Entonces, a lo que ya consumís de cafeína, de te, de mate, no le agregues más. Es el peor momento para tener un desorden alimentario. Si sabés que se viene una etapa de parciales o de exámenes que va a requerir concentración, rendimiento mental y físico, lo mejor que podés hacer es optimizar la manera en que comés, porque vas a rendir mejor”.

Otra de las preguntas que muchos estudiantes se hacen: ¿es verdad que comer un dulce antes de entrar al examen te hace rendir mejor?

“El cerebro es el único órgano de nuestro cuerpo que funciona con energía exclusivamente de la glucosa. La glucosa es un azúcar de dos eslabones que está presente en la mayoría de los alimentos, a excepción de carnes y quesos, con distintos nombres… o sea que no tiene por qué ser necesariamente un dulce” aclaró Luciana. “De todas formas, no es una mala estrategia comerte un bombón o dos cuadraditos de chocolate antes de entrar al examen. Lo que no está bueno es comerte una tableta entera, porque tu cuerpo va a estar distraído procesando todo ese azúcar y esa grasa mientras vos estás tratando de resolver la pregunta que te plantearon en el examen”.