La educación que podría ser – Gonzalo Frasca

Gonzalo Frasca es un catedrático e investigador en videojuegos uruguayo que cuenta con un prestigio a nivel internacional tanto en la industria del sector como en el ámbito académico. En 2003 su estudio Powerful Robot desarrolló un juego online para Cartoon Network que generó 13 millones de usuarios en un solo año y en 2013 diseñó una app para iPhone que alcanzó el cuarto puesto en ventas en Estados Unidos. Cursó estudios de posgrado en la Universidad Tecnológica de Copenhague y en el Georgia Institute of Technology. Es columnista en CNN En Español, profesor en la cátedra de Videojuegos en la Universidad ORT y docente de Informática en el Liceo Jubilar del barrio Casavalle.

Texto: Andrés Lasarte / Foto: Fabián Bia.

 

Otra mirada

Temas relacionados con la educación y la comunicación han dominado las intervenciones de Frasca en eventos como el TEDxMontevideo, sus apariciones en programas de televisión o las entrevistas que concede. Su interés es genuino y de sus planteos se desprende una necesidad imperiosa de sustituir antiguos modelos educativos por instancias que fomenten una educación más profunda, que no se quede únicamente en fijar conceptos, sino en brindar herramientas reales para la supervivencia en una realidad compleja. Esta entrevista es una breve muestra de algunas ideas que vienen bien al momento de analizar la situación educativa desde otra óptica.

Biblioteca y laboratorio

Durante su conferencia en TEDxMontevideo 2012, Gonzalo planteaba una diferenciación necesaria entre el modelo de escuela biblioteca y el modelo de escuela laboratorio. Le pedimos que desarrolle este concepto: “la escuela actual se inventó en un momento en el que era muy caro y difícil acceder a información. Esto llevó a una sobrevalorización de la información que ocasionó que el modelo actual esté basado en conceptos como la memorización o la aplicación inmediata de conocimientos a través de un examen, aunque dos semanas después, el alumno no se acuerde de nada. Eso sería el modelo de escuela biblioteca. El modelo de escuela laboratorio es un lugar donde se le enseñe a la persona a investigar, valorar la información obtenida, experimentar, equivocarse y aprender de errores. Lamentablemente, la mayoría de las propuestas de la campaña presidencial que estamos presenciando, sólo hablan de mejoras para optimizar logísticamente ese primer modelo de escuela biblioteca”.

Repensar la educación

Para Gonzalo, el cambio de rumbo al nivel educativo es un asunto de supervivencia. “Vivimos en un mundo que cambió en muchos sentidos. Incluso a nivel de comercio marítimo Uruguay ha aumentado y mejorado su desempeño, ni que hablar de la industria del software. Si no les damos herramientas a las nuevas generaciones para encarar estos cambios, vamos a tener un problema importante. Pero cambiar el modelo educativo da mucho miedo, porque implicaría replantear qué es la educación y qué tipo de educación queremos. Implica contestar muchas preguntas que son incómodas y enfrentarse al miedo de que algo salga mal, cuando en realidad, ya salió mal. El miedo a experimentar nos impide avanzar como sociedad. No digo que haya que experimentar con cualquier cosa, pero tenemos problemas y deberíamos empezar a probar alternativas que preferentemente no se hayan probado antes. Ésa es la base del avance humano. Sin embargo, en Uruguay seguimos añorando mundos que nunca existieron. Si observamos estadísticas del Uruguay batllista (1903-1907; 1911-1915), es verdad que hubo cambios maravillosos, pero en general existía un nivel de pobreza y desigualdad gigantesco”.

No somos todos iguales

La realidad educativa es dinámica y diferente según cada contexto, por lo cual Gonzalo entiende que es fundamental concebir al docente como un ser pensante, valorar su criterio y permitirle articular estrategias en lugar de ajustarlo a lo programático. “Es probable que ante esta propuesta las autoridades de secundaria se pregunten ‘¿pero entonces, dejaremos que cada docente siga el programa según su criterio?’. Y si los docentes son tan buenos como dicen que son, no veo por qué no. Y si no son tan buenos, deberíamos asegurarnos de que lo fueran. Si un docente tiene 5 alumnos que se están agrediendo constantemente, va a ser un tanto difícil enseñarles la Revolución Francesa. Sería mucho más útil ayudarlos a controlar esa rabia. Es como en las películas de Hollywood cuando un cirujano entra al quirófano y no tiene los elementos para operar al paciente, entonces improvisa y le salva la vida. Después aparece un superior que le recrimina no haber usado el procedimiento B-14. Y el cirujano, al igual que el docente, hizo lo que pudo con lo que tenía a mano. En este contexto, es esencial utilizar la inteligencia del docente en lugar de tenerlo repitiendo conceptos. El problema es que si hacemos esto, no todos los niños van a ser iguales y ése es uno de los grandes miedos que tenemos en Uruguay. Y por definición literal, si todos somos iguales, somos mediocres. Y sí, algunos chicos van a resultar más capacitados en ciertas áreas. Y hasta mejores, aunque no nos guste el término. ¿Se puede hablar de personas mejores que otras? Si lo medimos desde 4 o 5 parámetros, sí. Suárez es mejor que yo jugando al fútbol, y en matemática, ajedrez y otras disciplinas hay personas que son mejores que otras. El mundo es así. Que tenemos los mismos derechos y las mismas libertades para crecer es una cosa. Ahora, pensar que somos realmente iguales es fascista en el sentido más puro y habla de una necesidad de neutralizar la individualidad”.

Casacuberta y la capital de Mauritania

Como ejemplo de estos modelos alternativos de educación, Gonzalo se refiere al caso del escritor y cineasta Pablo Casacuberta, que cursó el liceo en México a principio de los años 80, donde un año del programa consistía en elaborar un documental sobre la industria maderera. “Parte de su tarea ese año fue acompañar a los obreros a talar árboles al bosque, entrevistar a funcionarios ministeriales y probablemente salió del liceo sin saber cuál era la capital de Mauritania, pero aprendió a hacer una entrevista, contar una historia, encontrar datos y evitar que lo manipularan. No menos importante era el hecho de que en lugar de un diploma, tenía una carpeta para mostrar”.

 

Software educativo

“La historia del software educativo es trágica”, afirma Gonzalo. “Hay mucha fantasía tecnológica que se refleja en la ideología que se maneja en torno a las aplicaciones que sostienen que pueden curar el hambre en África, la calvicie o solucionar la inseguridad. El principal problema que tiene el software educativo es que se lo concibe como un objeto cuando debería ser un servicio. No puede terminar en algo puntual; tiene que mantenerse en constante evolución y transformación. Tiene que ser un laboratorio, no una fórmula. El 99.9% del software educativo es malo porque apunta a los miedos paternos y no a enseñar. Los miedos paternos son sólo aquellas cosas que se pueden medir fácilmente, como por ejemplo: ‘el nene no sabe hacer cuentas’ y ‘el nene escribe con faltas’. Entonces, la mayoría del software educativo apunta a que quienes lo usan aprendan aritmética (no matemática) y ciertas nociones de ortografía, cuando existen cosas mucho más importantes. El buen software educativo tiene mal mercado porque tanto el padre como el burócrata prefieren una opción educativa facilista, tan inefectiva como la dieta del arroz para bajar de peso. La manera de hacer dinero con el software educativo no es hacer software que eduque, sino que parezca que lidia con los problemas que son importantes. Se enfocan en que un niño escriba ‘hacha’ con ‘h’ cuando quizás ese niño tiene problemas para controlar su violencia, defender un argumento o diferenciar una cita falsa de una real”.

Perder los miedos

Gonzalo cree que lo que más paraliza a los niños en un ambiente educativo (y a las personas en general) es el miedo que les hace pensar que no van a poder con el reto. “Es necesario que no le tengamos miedo a aprender cosas nuevas. No hay metas imposibles. Una persona sin problemas cognitivos graves puede aprender cualquier cosa que se enseñe en un liceo. Generalmente, nos negamos a aprender por miedo, sobre todo por miedo a equivocarnos, algo que el sistema educativo castiga mucho socialmente”.

La importancia de escuchar en serio

“Algunas cosas de los seres humanos no cambian demasiado en los milenios y otras sí”, comenta Gonzalo. “Un cambio importante es que los dos padres trabajen y los chiquilines no jueguen más afuera. Con esto se forma un círculo vicioso. Como los padres trabajan, no conocen tanto a los vecinos y le tienen un poco de miedo al barrio, entonces prefieren que sus hijos estén más tiempo adentro. A eso se suma que hoy tenemos un descomunal acceso a la información. Antes si un niño quería leer dependía de los libros o revistas que le compraban sus padres; ahora no, lo que genera cierta independencia. Pero por otro lado, vemos en los chicos una soledad generacional; pueden tener más interacción entre ellos, pero les es más difícil conectar con sus adultos. Lleva mucho tiempo prestarle atención a un niño y preguntarle qué mira en YouTube, qué cosas le interesan. Eso fue mi trabajo durante más de una década. El secreto para hacer videojuegos para niños de entre 6 y 12 años es sentarse con ellos a hablar y prestarles atención en serio”.

Pasados que no existieron

Un discurso bastante frecuente en la actualidad es el que se refiere a la falta de comunicación real entre personas culpando de ello a las nuevas tecnologías. Gonzalo tiene una posición diferente con respecto a esto. “Se inventan muchos pasados que no existieron. El ser humano lidia con el futuro inventando pasados. Eso de que no nos hablamos y no existe comunicación real es miedo a que todo el mundo esté prendido al celular, que no digo que esté bien, pero sin dudas aplana la cancha de una manera que antes era imposible. Yo jamás podría haber trabajado para estudios de Hollywood desde Uruguay si no existiera Internet. Un niño en un asentamiento no podría leer las cosas que le interesan si no existiera el Plan Ceibal y no tuviera acceso a internet. No es la panacea, pero si uno observa lo ocurrido en los últimos 200 años en la humanidad, vamos mejorando y mucho. Una mujer puede tener propiedades, casarse por voluntad propia, votar. Ya con eso, el 50% de la humanidad mejoró, no en todos los países, pero son avances concretos”.

 

3 de Frasca en menos de 140 caracteres :

“La dinámica educativa actual es la siguiente: yo te enseño a hacer mesas, vos me venís con una mesa de dos patas, yo te pongo una nota de 3/10 y te paso a enseñar sillas”.

“Decirle constantemente a un niño que es inteligente va a ocasionar que cuando se enfrente a un problema que no pueda resolver, tenga dudas sobre su inteligencia”.

“Hay dos maneras de hacer las cosas: o hacemos como que enseñamos y los alumnos hacen como que aprenden o enseñamos en serio”.