El primer centro de Tecnologías de la Información y Comunicación en Uruguay

El sector productivo y la academia se unieron para dar lugar a ICT for Verticals (ICT4V), el primer centro de Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC) en Uruguay, que busca dar respuestas reales a las necesidades de la industria y la sociedad uruguaya, con una visión de desarrollo cualitativo. Hablamos con Daniel Kofman, responsable directo en el nacimiento de este proyecto.

Daniel Kofman es egresado de la Facultad de Ingeniería de UdelaR. Hace años, viajó a París con el motivo de cursar un doctorado en la Ecole Nationale Supèrieure des Télécommunications (ENST) y terminó radicándose en Francia, desde donde mantiene una intensa actividad académico-industrial. Kofman es miembro del Consejo Científico del Parlamento francés desde 2009, luego de que el Ministerio de Industria de ese país le solicitara un informe sobre la creciente evolución de las TICs para encontrar caminos que posicionaran a Francia de mejor manera ante esa realidad. Entre las recomendaciones del informe, estuvo presente la creación de un centro tecnológico para favorecer la innovación y la sinergia entre el mundo académico e industrial. El gobierno francés se mostró favorable ante la propuesta, y el centro LINCS fue inaugurado en 2011. En ese momento, el centro tenía un equipo de 30 personas y actualmente, cuenta con casi 100 integrantes.

Kofman siempre mantuvo un fuerte contacto con Uruguay, y hace aproximadamente un año, propuso desarrollar una experiencia similar en nuestro país. Sostuvo conversaciones con el Secretario General de la ANII y Miguel Brechner (Director del LATU y el Plan CEIBAL) y ambos interpretaron que la iniciativa era muy pertinente.

Tecnología aplicada a las necesidades del país

Los responsables de este proyecto planean enfocarse en Tecnologías de la Información y la Comunicación aplicadas a sectores verticales, como la salud, la energía, la industria agropecuaria y el transporte.“Cuando uno dice que las TICs tienen un impacto en los sectores verticales, hay que tener en cuenta que estos sectores son distintos en todas partes del mundo”.

“Una red celular en Uruguay o Francia podría ser la misma. Existen diferencias de escala y tamaño, pero la tecnología es la misma. Ahora, en el caso del desarrollo de TIC’s para la salud, es necesario que exista una comprensión de cómo funciona la salud en Uruguay, ya que en este sentido, existen diferencias profundas entre distintos países”.

“Una de las cosas que va a hacer este centro es entender cuáles son los requerimientos propios del país, y desarrollar o adaptar tecnología a esas características específicas”.

Acelerar procesos y mejorar la productividad

Según Kofman, las TICs fueron percibidas desde su desarrollo y expansión, como tecnologías soporte, es decir, tecnologías capaces de contribuir en la aceleración de procesos y la mejora de productividad. Los responsables de este centro entienden que eso ha cambiado en los últimos años, y que las TICs son el principal vector de innovación en los sectores verticales.

“Hoy se habla de energía inteligente, ciudades inteligentes, e-health y smart bits. Pretendemos crear un centro que tenga las competencias para que Uruguay y la región puedan beneficiarse de esos avances tecnológicos”.

El centro ICT4V comenzará a funcionar en abril de 2015 desde el Parque Tecnológico del LATU. En principio va a ocupar una superficie de 300 m2, pero sus instalaciones irán creciendo progresivamente. Estará equipado con infraestructura capaz de posibilitar la innovación y la prueba de prototipos en base a las ideas desarrolladas por los profesionales e investigadores del centro. Este espacio va a estar abierto a la sociedad en su conjunto, a través de una metodología que permita la interacción de la población con los expertos. Se espera que esto contribuya a la generación de productos y servicios mejor desarrollados, pensados en función de las necesidades que vayan surgiendo por parte de los futuros usuarios.

El objetivo primordial de esta iniciativa es fomentar la colaboración de expertos del medio académico e industrial trabajando juntos, en un mismo lugar. Se espera contar con la presencia de técnicos y profesionales de Uruguay y la región, pero también de Europa y Estados Unidos, donde las tecnologías de la información están avanzando fuertemente.

Una nueva forma de trabajar

De acuerdo a Miguel Brechner (Director del LATU y Presidente del Plan Ceibal), el mayor logro de este centro tecnológico es cambiar el enfoque de investigación en el país. “Hasta ahora, la investigación se hacía sólo en universidades y algunas empresas. La idea del centro es que sea el lugar de interacción entre distintos sectores y profesionales. Es una manera de trabajar nueva en Uruguay.

“Si uno analiza la historia de la tecnología, el 90% de los avances tecnológicos fueron hechos mediante trabajo cooperativo. No hay forma de desarrollar tecnología sin cooperación”.

Creo que es un gran avance que en un mismo espacio puedan trabajar las universidades y aquellas empresas estatales, cuya tarea tiene un matiz industrial, como ANCAP, ANTEL, etc. Si en cinco años podemos tener 100 personas trabajando ahí, que además no van a ser empleados, sino que van a usar el centro para desarrollar investigación en colaboración con otros países, vamos a ver un antes y un después. Es una forma de entender que la colaboración entre la industria, las universidades y otros actores del medio, es esencial para el desarrollo”.

Proyectos de cara al desarrollo

En la primera etapa del centro, los proyectos estarán relacionados a la energía, el sector bancario, la industria del agro y el desarrollo de software que permita optimizar la mejora de procesos en distintas organizaciones. Estas áreas se definieron luego de diferentes encuentros que Kofman mantuvo con los demás responsables del centro y agentes involucrados. De esta manera, fue posible identificar ciertos sectores que tienen necesidades reales y que a través de la tecnología, pueden experimentar un progreso de forma rápida. De todas formas, el centro se define como un espacio abierto en más de un sentido. Esto implica que pueden generarse nuevas áreas temáticas a partir de sugerencias de sus futuros integrantes. También se definieron algunos proyectos específicos en los que se comenzará a trabajar luego de la apertura del centro.

 

Gestión de la demanda energética

Kofman señala que uno de los aspectos en los que el centro estará concentrando esfuerzos es el ahorro inteligente de energía. “La red eléctrica doméstica actualmente funciona a través de un contrato con UTE, en el que si el usuario no excede su potencia máxima, la empresa estatal continúa suministrándole energía. Eso funciona muy bien cuando el proveedor tiene un control en su fuente de energía, como en este caso, que se trata de una planta centralizada que UTE controla plenamente. Cuando pasamos a energía eólica, si no hay viento, no hay energía. La capacidad de producir depende del clima. Entonces, un contrato en que la red se adapte en todo momento, al consumo del usuario, puede causar problemas. Puede haber un pico de demanda en un momento en el que no hay suficiente producción”. Ante esto, Kofman plantea una solución basada en un paradigma conocido como gestión activa de la demanda, que busca adaptar la demanda del usuario al estado de la red sin perturbar la calidad del servicio. “Por ejemplo, le vamos a apagar el calefón a una familia, pero por un tiempo corto, imperceptible. Y eso, al implementarlo en muchos hogares, va a ayudar a la red energética. O cuando la familia quiera usar el lavarropas, en lugar de prenderse instantáneamente, se va a prender media hora después”.

Esta iniciativa está inspirada en un proyecto general que existe en Francia, con el operador energético de ese país, que actualmente tiene el 95% del mercado.

Transferencia tecnológica

ICT for Verticals es un proyecto creado por la ANII y el LATU con participación de AGESIC, INIA, UdelaR, Universidad ORT, Universidad de Montevideo, Universidad Católica, y algunas empresas importantes del sector: CSI, Quanam, Paytrue y De Larrobla y Asociados. Estas organizaciones funcionarán como socios del centro y su personal técnico participará en el desarrollo de distintas actividades. Se espera que estos profesionales estén una parte del día en el centro, y el resto, en su lugar habitual de trabajo o estudio.

“Lo que nos interesa es facilitar la transferencia tecnológica. Queremos que exista una movilidad fuerte que permita crear los equipos de trabajo necesarios para llevar adelante estos proyectos”.

Se busca fomentar la capacitación de los integrantes del centro, en particular a nivel de estudios de posgrado. La idea es fomentar el desarrollo de doctorados y pos-doctorados e integrar a los estudiantes en procesos de investigación e innovación en colaboración con Europa y Estados Unidos.

“En muchos casos, vamos a manejar co-tutorías a cargo de expertos nacionales y extranjeros, y espacios de formación continua para profesionales graduados, interesados en actualizar sus conocimientos o generar saberes en áreas específicas”.

“Ya hemos establecido contacto con Brasil, Chile, Colombia para que el centro se transforme en una iniciativa regional con lazos muy fuertes con Europa y Estados Unidos”.

Por Andrés Lasarte