Los emprendedores piensan diferente

Ilustración: TZA bajo licencia Creative Commons

Un estudio llevado a cabo por un profesor del MIT concluyó que la forma de pensar de los emprendedores difiere de la de aquellos que se sienten más cómodos en puestos como dependientes, aún si ocupan altos cargos.

El estudio consistió en el monitoreo de la actividad cerebral de emprendedores y gerentes mientras llevaban a cabo el mismo tipo de tareas, que es posible clasificar en dos categorías: las de explotación y las de exploración.

Las de explotación consisten en la optimización de una actividad que se está llevando a cabo en ese momento, de modo que la gratificación que resulta es casi inmediata. Por su parte, las tareas exploratorias implican abstraerse de la tarea actual y proyectarse a una satisfacción que resultará en un mayor plazo.

En el primer caso ambos grupos, tanto emprendedores como no emprendedores mostraban similitudes respecto a sus funciones cerebrales y ocuparon solo el hemisferio izquierdo de su cerebro para las tareas de explotación. La revelación tuvo lugar mientras llevaban a cabo tareas de tipo exploratorio: aquí los gerentes utilizaban solamente el lado izquierdo de su cerebro. Al igual que en el caso anterior, se enfrentaron al problema únicamente basados en decisiones racionales y lógicas. Los emprendedores, por su parte, utilizaban ambos a la vez, entrando en juego el lado derecho, asociado a la creatividad.

Esto puede explicarse por dos razones. Por un lado los emprendedores son menos aversos al riesgo que los gerentes, de modo que no miran el problema solo desde el punto de vista lógico o racional, a diferencia de estos últimos. Por otra parte, los emprendedores están acostumbrados a enfrentarse a actividades muy diversas entre sí, lo que a menudo los obliga a buscar soluciones creativas para diferentes tipos de problemas.

No es correcto pensar que los emprendedores son por eso más inteligentes. Pero sí algo más innovadores, sobre todo cuando se trata de tareas exploratorias, no solo porque día a día se ven obligados a innovar, sino porque tienen una predisposición a utilizar de forma más completa su cerebro cuando lo hacen.

por Elena Artola

Ilustración: TZA bajo licencia Creative Commons