Ser mejores en lo que hacemos – Álvaro García

Álvaro García (Director de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto) tiene la ambiciosa tarea de planificar el Uruguay de los próximos 20 años. A través del diseño e implementación del Sistema Nacional de Competitividad, buscará incrementar los niveles de eficiencia de las empresas públicas, sensibilizar a las grandes empresas para que incorporen elementos de innovación y fomentar el desarrollo de competencias para emprendimientos jóvenes, brindando nuevas herramientas de apoyo desde lo institucional. En esta entrevista, García cubre distintos temas: la reforma del Estado, la aversión al riesgo en la clase empresarial en Uruguay y la necesidad de mirar hacia otros mercados para alcanzar nuevos niveles de desarrollo.

¿En qué consiste el Sistema Nacional de Competitividad y cómo piensa implementarlo el gobierno?

El Sistema Nacional de Competitividad (SNC) está plasmado en una ley que fue enviada al Parlamento en los primeros días de marzo, y básicamente consiste en un reordenamiento e impulso del rol del Estado a favor del desarrollo, donde los aspectos vinculados a la competitividad son altamente importantes. Cuando hablamos de competitividad nos referimos a las capacidades que tiene un país para producir bienes y servicios que sean aceptables a escala mundial y se desarrollen de forma sustentable desde un punto de vista tanto económico como ambiental. A lo largo de nuestra experiencia como fuerza política en el gobierno, comenzamos a construir un camino de institucionalidad pública. Ese camino incluye la creación de algunas agencias y la reforma de otras, a la luz de lo que ocurre en otros países del mundo similares a Uruguay que han sido exitosos en este tema.

“El Estado tiene un rol a jugar en lugares donde el mercado tiene fallas y no logra solucionar ciertas situaciones. Ahí tiene que haber una intervención pública.”

Por ejemplo, en el crédito a pequeñas empresas. Ésa es una típica falla del mercado. Uruguay tiene un excelente sistema financiero, aprendió las lecciones de la crisis del año 2002 y ha logrado mitigar los riesgos. Pero ese sistema financiero no cubre las necesidades que existen a nivel de empresas más chicas. Ésta no es una característica exclusiva de Uruguay, sino de muchos países. Y allí hay políticas públicas que se llevan adelante para destrancar este tipo de situaciones, como los sistemas públicos de garantías de crédito para que las PYMES puedan financiarse recurriendo a un banco. El Sistema Nacional de Competitividad es una simplificación de lo existente, que además incluye la creación de un Gabinete Ministerial de Competitividad del cual forman parte 7 ministerios: Economía, Industria, Relaciones Exteriores, Trabajo, Turismo, Ganadería y OPP. Por debajo de ello, hay un grupo de agencias aplicadas a funciones específicas: INEFOP –que se ocupa de la capacitación de los trabajadores–, INACOOP –que se ocupa de la economía social y el cooperativismo–, la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII), la Agencia Nacional de Desarrollo Económico (ANDE), Uruguay XXI, el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) y el Sistema Nacional de Respuesta al Cambio Climático. Mi opinión es que también sería importante que el LATU integre el Sistema. No está planteado en la ley, pero veremos cómo se da el proceso parlamentario.

¿Cree que hoy más que en otros momentos el país necesita una visión estratégica con miras a nuevos niveles de desarrollo?

Siempre se necesita, pero éste es un momento particular en el que el país viene de un crecimiento de 10 años habiendo rozado el límite de sus capacidades. Hemos llegado a un nivel de desocupación del 6%, de hecho en muchos sectores existen problemas para encontrar a personal calificado. Y resulta muy importante recorrer nuevas etapas para continuar manteniendo el crecimiento económico, la distribución del ingreso y mejorar la calidad de vida de la gente. Estas etapas que han sido postergadas tienen que ver con una mayor incorporación de valor agregado a nivel de país y una mayor participación en las cadenas internacionales. Para ello es necesario desarrollar ciertos elementos. Uno de ellos es la innovación, que no siempre significa hacer algo nuevo sino también desarrollar buenas copias o copias bien adaptadas, analizar las prácticas que existen en otros lugares del mundo y traerlas a nuestro país. Hoy el mundo es muy distinto a lo que era hace unos años. Un solo producto o servicio se realiza en diferentes países, y esto se transporta de manera muy veloz, principalmente en materia de servicios.

Un punto importante de lo que la OPP piensa implementar para este quinquenio tiene que ver con evaluar la eficiencia de las empresas públicas mediante el control de su gestión. ¿Mediante qué acciones puntuales se piensa implementar este control?

Existe una normativa constitucional y legal al respecto que la OPP cumple y que muchas veces las empresas no. Hay una cuestión al respecto de la formalidad en la presentación de balances que estamos intentando revertir. Pero más allá de eso, las empresas públicas son entidades importantes que muchas veces son motores de desarrollo en temas vinculados a la energía o las comunicaciones. Por lo tanto, es importante que las empresas públicas –respetando su autonomía– estén imbuidas en el proyecto país y hagan su aporte. Desde la OPP queremos trabajar con los directorios de las empresas públicas en fomentar una visión integral y no sólo relacionada al componente financiero, que es muy válido, hay que mejorarlo y así se ha planteado en el presupuesto. Necesitamos mejorar el aporte financiero de las empresas públicas al presupuesto, que ha caído de manera importante estos últimos años y se pretende revertir esta realidad. Pero lo importante es la generación de ese excedente, intentar que las empresas sean más eficientes, para lo cual el control de la gestión es sumamente importante. También queremos aprovechar las ventajas que tienen algunas empresas públicas para transmitir conocimientos de gestión a otras que están más débiles en esa área. Una institución como ASSE que es comparable en su dimensión a otras como UTE o ANCAP, requiere niveles elevados de gestión para cumplir con puntos del Programa de Gobierno que refieren a la mejora de la calidad de la salud. Algo similar sucede con ANEP o INAU. Por eso desde la OPP nos parece bueno aprovechar el intercambio de experiencias.

“Estamos convencidos de que una mejora de la eficiencia es equivalente a un aumento del presupuesto. No vamos a obtener mejores resultados sólo con aumentar el dinero que estamos destinando, sino que utilizando los fondos de mejor manera también podemos lograrlo. Son cosas complementarias, una cosa no quita la otra y a veces, ni siquiera es necesario un aumento en términos absolutos.”

En la OPP tenemos un Área de Gestión y Evaluación del Estado, que tiene que ver con el análisis de los resultados que tienen las políticas que se aplican, desde las más amplias a otras muy puntuales.

Usted dijo que la OPP buscará moldear la realidad del país de los próximos 20 años. ¿Esto es un antes y un después en el rol de planificación estratégica que el país ha tenido en los últimos años?

Entendimos necesaria la creación de una Dirección Nacional de Planificación como tienen otros países como Ecuador o Colombia. Lo que caracteriza a estas instituciones es una mirada permanente a largo plazo. Eso permite anticipar riesgos y oportunidades para el país y que los presupuestos quinquenales no sean compartimentos estancos sino que tengan una lógica de secuencia, independientemente de si hay cambios de partido en el gobierno o no.

“Competitividad es hacer mejor lo que hacemos. Eso incluso tiene que ver con las capacidades de la clase empresarial en Uruguay, que tiene mucho para mejorar.”

Por eso, la necesidad de fomentar el emprendedurismo, como se ha hecho durante los últimos años. Hacer mejor lo que hacemos o hacer cosas nuevas, y ahí entra la innovación. Ésta es la única manera en que podremos darle sustentabilidad al proceso de desarrollo y lograr que los motores del crecimiento no se detengan. En este sentido, resulta fundamental la descentralización de las universidades. A nivel local, hay experiencias de la UdelaR en Salto, Paysandú, Tacuarembó y Treinta y Tres, así como en Maldonado y Colonia de algunas privadas. Necesitamos que se vayan generando polos de conocimiento materializados en centros tecnológicos. Algunos de ellos, como en Tacuarembó, por ejemplo, están fuertemente vinculados a actividades que son muy fuertes en la zona, como la industria de la carne o la madera. Eso nos va a permitir generar un desarrollo territorial más equilibrado. Nos cuesta entender que iniciativas de este tipo se desarrollen sin que exista alguna participación del Estado, ya que tenemos una clase empresarial que no ha sido particularmente innovadora sino adversa al riesgo, con excepciones en los últimos años en los sectores más dinámicos. Ahí hay un cambio de mentalidad muy importante, en el que el fracaso no se entiende como algo definitivo sino como un aprendizaje y existe una concepción global de productos o servicios, es decir, no pensar sólo en este mercado. Esto tiene que ver con un cambio generacional y queremos que el Estado cumpla un rol más activo para ayudar en esas etapas. Ésa es nuestra apuesta, generar herramientas del Estado más ágiles y transparentes, que funcionen mejor.

¿Cree que el advenimiento de la cultura de la innovación también ha logrado ciertos cambios en sectores más tradicionales?

Tenemos una clase empresarial en gran parte formada por empresas familiares, muchas de las cuales, algunas décadas atrás estaban demasiado vinculadas al Estado. Trataban de obtener el negocio primero e invertir después, que es exactamente lo contrario a lo que debería ser la mentalidad empresarial: asumir riesgos, controlados, pero riesgos al fin. Eso fue fomentando determinados comportamientos, por ejemplo, que cuando una empresa crece, sea vendida a compañías multinacionales. Ahí se dan procesos de extranjerización que a veces no son nocivos, pero otras veces sí. En los últimos años, industrias más vinculadas al área de servicios han demostrado tener una visión diferente y comportamientos distintos. Hoy en día, el valor más importante de un producto está en cuestiones inmateriales. Yo estuve muy vinculado por mi función pública al sector textil, que actualmente enfrenta enormes dificultades. A modo de ejemplo, en la confección de un traje que se realizaba con un 99% de tela uruguaya y se vendía en tiendas en Nueva York, las empresas uruguayas obtenían un 1% de apropiación del valor final del producto. El otro 99% se destinaba a distribución, marca, diseño, etc.

Usted en algún momento hablo de la necesidad de avanzar hacia una reforma del sector privado. ¿En qué consistiría esa reforma? ¿Podrán verse avances en este período?

Siempre se habla de la reforma del Estado, que es un proceso que no se da de un día para el otro, pero nunca se habla de la reforma del sector privado. Teniendo esa visión de una necesidad de un empresariado distinto, más pujante y dinámico, y algunas experiencias que ya tenemos, buscamos fomentar el emprendedurismo y la mirada de negocios en proyectos que a veces surgían de trabajos finales de estudiantes universitarios, que podían transformarse en proyectos de negocio. Se ha generado un ecosistema interesante de empresas en relación con las instituciones. Yo tengo una expectativa muy grande de que a través de la nueva Agencia de Desarrollo Económico existan líneas de trabajo concretas para desarrollar el emprendedurismo. Debe haber una serie de herramientas que colaboren en este proceso, más que las que existen actualmente.

¿Qué herramientas estarían faltando?

Uno de los cuellos de botella que hemos visto con la ANII no es que falten programas sino que hay que ordenar la demanda. Muchas veces, se ha trabajado con empresas y éstas no se dan cuenta que necesitan mejorar, incorporar innovación y tecnología. Eso va en la mentalidad del empresario. Ahí tenemos un área de sensibilización donde concentrar nuestros esfuerzos. Las herramientas tienen que estar disponibles tanto a nivel de crédito como a nivel de apoyo. En la nueva Agencia de Desarrollo van a existir herramientas de servicios financieros que ayuden a mejorar el crédito, fondo de garantías, micro finanzas y capital semilla. Pero también va a haber herramientas que ayuden a que distintos profesionales o empresas puedan asociarse y quizás buscar una internacionalización de sus productos o servicios. La internacionalización es un tema clave para un país como Uruguay. Otro tema importante es el desarrollo de proveedores; que las empresas más jóvenes puedan desarrollar trabajo para empresas grandes, tanto públicas como privadas, aprovechando inversiones importantes que se den en todo el territorio nacional.

¿Qué lugar tiene la educación en esta visión estratégica del futuro del país en relación a la formación de nuevos recursos humanos calificados que permitan al país ser más competitivo en su oferta de talento?

Cuando uno va a lo esencial de un país, llega a las capacidades de su gente, porque las personas son quienes hacen las cosas.

“Es crucial cambiar la educación, principalmente en lo que tiene que ver con enseñanza media. Ha habido una gran mejora de las universidades que no es aprovechada por la mayoría de la población por el filtro que se da en secundaria.”

En el sistema público de cada tres estudiantes que ingresan sólo uno ingresa a la universidad, por lo tanto ahí hay mucho para hacer en el mediano plazo para ensanchar la base de capacidades humanas. En estos días vamos a estar haciendo eventos con diferentes universidades: UdelaR, Universidad Católica, Universidad ORT y la Universidad de Montevideo.

Se ha hablado de “cautela” y “austeridad” en relación al presupuesto y el manejo de la economía. ¿Se prevén complicaciones en el contexto internacional para 2016 y 2017 que puedan afectar a la economía nacional?

Los contextos cambian siempre, pero los países tienen un camino para mejorar sus capacidades. Los contextos favorables ayudan a que un país pueda prepararse mejor, y Uruguay lo hizo. Desde el punto de vista financiero, el país está muy fuerte. Tenemos grado inversor, que ayuda mucho, y una cantidad importante de reservas.

“Necesitamos poner la atención en la actividad económica. De cualquier modo estamos previendo años de crecimiento, no de recesión ni mucho menos, pero de un crecimiento menor al de los últimos años.”

Por eso creo que todas estas herramientas mencionadas pueden llegar en el momento justo, y quizás tengan un rol anti cíclico. En materia de presupuesto, está previsto un incremento en los fondos para investigación e innovación, pero en general el resto de las agencias tienen sus dotaciones solucionadas.

 

Entrevista: Andrés Lasarte – @andlasarte

Foto: Fabián Bia – @FabianBia