Teletrabajo: La punta del iceberg del nuevo mercado laboral

Todos conocemos alguna persona que trabaja de forma remota; ya sea desde su hogar o en una cafetería con wi-fi a miles de kilómetros de nuestro país. Comunmente asociada con las Tecnologías de la Información, esta modalidad de trabajo está siendo implementada en muchos sectores y llegó para quedarse. Hablamos con Gonzalo Icasuriaga (Socio de Consultoría Estratégica y Capital Humano de CPA Ferrere) acerca del impacto que el teletrabajo puede tener en la economía y el mercado laboral de Uruguay y la región.

La forma de trabajar en el mundo ha cambiado mucho en los últimos años y Uruguay es parte de ese proceso de cambio. Gracias a un aceleramiento en los cambios tecnológicos, nos hemos acostumbrado a nuevas formas de llevar adelante nuestras tareas de todos los días. La simplificación de ciertos procesos mediante la automatización y la hiperconectividad son sólo una parte de este nuevo escenario, principalmente vinculada a las herramientas que utilizamos. Pero existen también nuevos paradigmas que redefinen la forma en la que concebimos el trabajo actualmente. Uno de ellos es el teletrabajo, entendido como la forma en la que los trabajadores cumplen una función de forma remota, sin la necesidad de estar presencialmente en una oficina. En un mundo dinámico y de nuevas necesidades que buscan balancear la vida personal con la laboral, esta modalidad está cobrando fuerza en el mundo, tanto así que para 2020 se espera que un 50% del trabajo global tenga algún componente remoto. Lejos de estar teorizando acerca del mundo del futuro, estamos describiendo el trabajo del presente.

Los espacios laborales han cobrado una importante relevancia en los últimos años como un factor determinante a la hora de fomentar el bienestar y con ello, lograr el mejor desempeño de los trabajadores. Esto ha llevado a empresas a implementar políticas amigables dentro del espacio de trabajo, como la inclusión de momentos para el relax, alimentos saludables a disposición de los colaboradores y hasta un diseño de espacios que lleve a las personas a sentirse parte del lugar donde trabajan. Pero el teletrabajo es más que todo eso; es una forma distinta de organizar el trabajo. Según Gonzalo, vivimos en un contexto “volátil, incierto, complejo y ambiguo”, que presenta cambios tecnológicos de forma constante, algunos de los cuales pueden ser muy profundos. Esto hace que aparezcan nuevas formas de trabajar que se diferencian de las que siempre conocimos. Esto implica un cambio de paradigma que presenta numerosos desafíos.

“El teletrabajo es sólo una de las puntas del iceberg de todo lo que está pasando en el mundo laboral”.

DIFERENCIAS ENTRE TELETRABAJO Y TRABAJO FREELANCE

Al hablar de formas de trabajo remoto, es apropiado establecer ciertas distinciones entre teletrabajo y trabajo freelance o independiente, otra modalidad de trabajo bastante común por estos días. “Se entiende por trabajo freelance el que realiza una persona para una empresa en relación de proveedor y cliente respectivamente”, explica Gonzalo.

“El trabajador freelance brinda un servicio a la empresa en condiciones pactadas de tiempo, resultados, alcance, etc. que se configuran en cada contrato de servicios. El teletrabajador o trabajador remoto es alguien que tiene una relación de dependencia, es decir entre empleado y empresa, con la característica de que la persona trabaja en forma parcial o total desde su casa o desde otro lugar, por fuera de las instalaciones de la empresa”.

URUGUAY Y EL TELETRABAJO

Si bien no existen muchos estudios estadísticos acerca del teletrabajo en nuestro país, Gonzalo asegura que esta forma de organizar las tareas laborales se ve mucho en empresas que operan en Uruguay, principalmente como un acompañamiento al trabajo presencial.

Gonzalo Icasuriaga

“Cada vez hay más colaboradores que complementan su jornada trabajando de forma remota. Algunos comienzan trabajando en su casa y luego van a la oficina o realizan ciertas tareas desde su hogar durante el fin de semana. De todas formas, cuando hablamos de teletrabajo no pensamos en que la persona esté dedicada full-time a su función, sino que pueda trabajar de forma remota uno o dos días a la semana”.

“Una buena práctica es instrumentar una política de trabajo que permita ordenar y potenciar el uso del teletrabajo, en beneficio de la empresa y del trabajador. Por un lado, las organizaciones pueden ver un incremento de la productividad de sus colaboradores como resultado de un entorno de trabajo dinámico que los ayuda a trabajar mejor y fomenta su satisfacción y clima de trabajo. Por el otro, los trabajadores se ven beneficiados porque ahorran tiempo y costos de traslado y pueden concentrarse más en su tarea”.

RELACIÓN ENTRE TELETRABAJO Y PRODUCTIVIDAD

Gonzalo destaca la importancia de los ambientes de trabajo abiertos y colaborativos que hacen posible la socialización y fomentan la interacción, el trabajo en equipo, el intercambio de ideas y la creatividad. De todas formas, explica que existen funciones que requieren un alto nivel de concentración y para llevarlas a cabo los ambientes de trabajo mencionados anteriormente no son los mejores. “Es recomendable utilizar el o los días que la persona trabaja de forma remota para centralizar el trabajo de mayor concentración. Esto permite aumentar mucho la productividad. La persona puede ahorrar mucho tiempo en reuniones de trabajo que se realizan de forma virtual y el teletrabajo habilita la implementación de esta dinámica. También es posible para el individuo trabajar simultáneamente en los mismos documentos que su supervisor o compañero de equipo, gracias a las posibilidades tecnológicas disponibles actualmente”.

“A veces, las limitaciones son más de cabeza, de paradigmas de trabajo y en ese sentido, el teletrabajo ayuda a romper esos paradigmas y la productividad resultante implica un importante beneficio para las empresas”.

CARACTERÍSTICAS PERSONALES PARA TELETRABAJAR

Existen cualidades y aptitudes que determinan qué personas pueden tener un buen desempeño trabajando de forma remota. Para Gonzalo, aquellos trabajadores que son ordenados y tienen una fuerte capacidad de organización y auto gestión son los más indicados para el teletrabajo. “Es importante que las personas que trabajen de esta forma, cuenten con la confianza de sus supervisores para ser elegibles y sean capaces de trabajar por resultados, no únicamente por tareas ni por horarios. Una persona que no puede trabajar sola, que se distrae y no se organiza no va a desempeñarse correctamente realizando sus tareas de forma remota”.

Para realizar este tipo de tarea exitosamente, el trabajador debe contar con ciertas comodidades en el lugar desde el cual se desempeñe, como buena conexión a internet, un entorno que haga posible la concentración y un espacio afable para trabajar. Gonzalo señala que en ciertos casos, la persona puede tener la actitud y las competencias apropiadas para teletrabajar y un entorno favorable para hacerlo, pero la naturaleza de su trabajo le impide hacerlo por el tipo de tareas que desempeña. “Hay profesionales cuyo trabajo consiste en el manejo de documentación confidencial y tienen acceso a recursos de los cuales sólo pueden disponer cuando están dentro de la empresa. Otras personas tienen que atender clientes de manera presencial. Esas situaciones y cargos hacen que la persona no pueda ser elegible” para teletrabajar.

DESAFÍOS PARA LAS EMPRESAS

“El teletrabajo presenta importantes desafíos para las áreas de Gestión Humana de las organizaciones, que son quienes deberían liderar estos procesos en lugar de las áreas de Tecnología, como normalmente sucede”.

“Muchas veces el teletrabajo es concebido como un tema tecnológico y cuando esto pasa termina no implementándose, porque en realidad más que un tema tecnológico, es una nueva forma de trabajar que requiere generar un ambiente propicio y una política para que esto efectivamente ocurra. Para eso, es necesario involucrar al área de Gestión Humana y a los líderes de la organización, hacerlo de forma pensada, controlada y con asesoramiento, ya que el riesgo de tomar una decisión incorrecta es alto. También es importante destacar que esta modalidad de trabajo implica un cambio cultural en las empresas, por lo cual es necesario contar con el respaldo de la alta dirección para llevarla a cabo”, comenta Gonzalo.