Tiempos de cambios profundos – Dr. Juan Manuel Gutiérrez Carrau

El rector de la Universidad de Montevideo cree que la velocidad de los cambios y la relación de los jóvenes con nuevas posibilidades tecnológicas plantean nuevos desafíos al momento de pensar en educación. Señala la importancia de establecer buenos lazos de comunicación con los estudiantes y estimular su curiosidad, adaptando la educación a una realidad cambiante.  

Desde distintos sectores de la sociedad se señalan complicaciones en la educación y argumentos que directamente plantean que la educación está en crisis. ¿Cuál es su postura al respecto? 

No diría que la educación está en crisis, sino que estamos viviendo tiempos de crisis, de cambios profundos: cambios culturales, tecnológicos y sociales. Eso plantea nuevos desafíos a la universidad. Hay nuevas demandas, nuevas capacidades positivas y también nuevos problemas. Creo que los estudiantes actuales son muy inquietos y quieren contenido que les resulte relevante para su vida. Estas actitudes positivas tienen como contracara que cuesta más ver el esfuerzo de mediano plazo. Eso nos desafía como educadores, para potenciar las cualidades positivas y a través de ellas fortalecer las otras.

Las posibilidades del mundo digital ponen a disposición un nuevo modo de acceso a los contenidos y una nueva dimensión de las relaciones, por ejemplo, con estudiantes y profesores de otros países. Pero requieren una formación que permita valorar críticamente en medio de tanta oferta y de juzgar con base en valores éticos y estéticos.

Pienso que lo principal es entender el cambio cultural, buscando una mejor comunicación -y resalto el término comunicación- con los estudiantes de esta nueva generación, provocándolos para que se cuestionen las cosas, para que piensen, que tengan mentalidad crítica y no caigan en la tentación de lo fácil, sino que se comprometan con su propia formación para luego servir al país, a toda la sociedad, especialmente a los más necesitados.

¿Considera que es necesaria una reforma educativa? ¿Cuáles son los puntos clave en los que es necesario centrar esfuerzos?

Se pueden hacer muchas reformas educativas. Pero si no entendemos bien al destinatario de la educación, si no nos comunicamos bien con él, si no lo motivamos, si no le generamos un espíritu inquieto, si no le generamos la pasión por pensar y por saber, con espíritu de servicio, ninguna reforma será exitosa.

En esto es clave trabajar con los maestros y profesores. Los profesores deben ser motivadores, tienen que llegarle a la cabeza y a la sensibilidad de los alumnos y alumnas, provocando en ellos el deseo por saber, por cuestionar, haciéndolos pensar, y el sentido ético de su trabajo.

Para estos nuevos desafíos, necesitamos cualificar la profesión del docente, facilitar las herramientas, darle un respaldo económico y social. ¡Qué bueno sería para Uruguay si todos nuestros docentes se sintieran reconocidos en su profesión y todos los valoráramos más!

¿Qué cambios debería haber a su entender en la educación primaria y media para fomentar las capacidades de los estudiantes y que más jóvenes puedan llegar a la universidad? 

La Universidad de Montevideo está comprometida con estos planteos a través del INSE (Instituto Superior de Educación) y su Facultad de Humanidades y Educación. La UM dicta cursos de Magisterio bilingüe y Profesorados de Secundaria en varias áreas. Es una propuesta atractiva, en la que los docentes se forman en un ambiente universitario, con biblioteca y profesores universitarios, ganando a la vez créditos que les permiten completar una Licenciatura.

Nos gustaría que los estudiantes que llegan a la universidad estén abiertos a buscar el conocimiento en todas sus dimensiones. Una universidad no es un centro de capacitación calificado, que prepara para oficios rentables y nada más: es una institución que busca la verdad, que investiga, que aspira a formar a la persona de forma integral. Las universidades históricamente comenzaron siendo centros de estudios de Filosofía y Teología, por ej. Bolonia, París, Salamanca. Se buscaba en ellas las verdades más profundas, los principios que dan base a las ciencias y disciplinas. Luego fue llegando la capacitación en áreas más específicas y se fueron conformando programas de capacitación para el ejercicio de disciplinas de impacto profesional. Si olvidamos esta dimensión universal de los estudios universitarios, perdemos la oportunidad no solo de formar profesionales, sino personas íntegras y ciudadanos comprometidos. Desde nuestra perspectiva, por eso le asignamos importancia a las humanidades, como la filosofía, la antropología, la teología, la ética.

¿En qué aspectos considera que debe mejorar la educación terciaria en su conjunto (instituciones educativas, empresas y gobierno)?

En este aspecto, soy muy optimista, porque he vivido un proceso en estos últimos años en el que las instituciones educativas terciarias y el gobierno hemos trabajado conjuntamente para mejorar el sistema educativo terciario y se han logrado hitos muy positivos, como el nuevo Decreto 104/2014 y, sobre todo, un ambiente de confianza mutua que permite seguir trabajando juntos en la mejora de todo el sistema. Reitero que soy optimista y confieso que mi visión es que se está trabajando bien. Con muchas ganas y visión de largo plazo. Los resultados requieren tiempo pero ya se están viendo y si seguimos por esta senda, trabajando todos juntos en la misma dirección, el panorama es alentador. También, se nota el interés de las empresas privadas en colaborar en proyectos conjuntos, tanto con las universidades públicas como privadas.

Foto: Universidad de Montevideo