Vivimos el mejor momento para crear una compañía – Juan Pablo Cappello

Juan Pablo Cappello es un abogado y economista chileno radicado en Estados Unidos, inversor en más de 20 empresas en early stage, entre las que se encuentran Urbita, Idea.me y LAB Miami. Durante la década de 1990 fue socio del portal argentino Patagon.com, vendido al Banco Santander por 750 millones de dólares y nombrado en diciembre de 2010 por la revista Poder Magazine como uno de los hispanos más influyentes en Ciencia y Tecnología.

Cappello tiene una postura bastante particular respecto del potencial del mercado latinoamericano para hacer negocios, para él los emprendedores de América Latina están demasiado concentrados en imitar modelos de negocio alineados a las realidades de otros países, e ignoran oportunidades de crecimiento basadas en la situación de la sociedad en la que viven.

El momento es ahora

Al momento de explicar por qué considera que el mundo está viviendo el mejor momento para emprender, Juan Pablo se refiere a la historia de su abuelo que para poner una fábrica de helados debía invertir entre 3 y 4 millones de dólares y su mercado, Santiago (Chile), tenía en ese momento una población de 200 mil personas. “Antes era necesario tener grandes sumas de dinero para poder vender un producto a un grupo de entre 20 mil a 200 mil personas. Durante los años 90, con el advenimiento de las empresas de tecnología, el público con acceso a internet era de 200 millones de personas, por lo que el mercado había aumentado enormemente en relación a 40 o 50 años atrás”.

“Actualmente, internet tiene aproximadamente 2.5 miles de millones de usuarios y por un precio de 50 mil dólares, es posible acceder a ese público.”

Cómo crecer desde América Latina

Para Juan Pablo, las PYMES son el principal motor de crecimiento de cualquier economía. “El que crea que el crecimiento de América Latina dependerá del fortalecimiento del sector público, no está siguiendo mucho lo que pasa actualmente en países como Venezuela o Argentina. Por otro lado, las compañías grandes no han sumado trabajos netos, ya que tienen el reto de vender más y gastar menos, y gastar menos lleva a reducir el número de empleados. Esto nos deja con el sector de las PYMES, donde las compañías de tecnología se destacan por un mayor crecimiento”.

El problema de los emprendedores

En relación al desarrollo de un ecosistema emprendedor en América Latina, Juan Pablo cree que hoy existe un mayor número de oportunidades que hace 10 o 15 años y plantea que la diferencia la harán aquellos que sepan reaccionar y aprovechar esas oportunidades para obtener un beneficio.

“Uno de los grandes errores que estamos cometiendo es que seguimos creando compañías –con apoyo estatal en muchos casos– para un público que realmente no existe en América Latina.”

“El problema que tiene el ecosistema emprendedor de nuestro continente es muy sencillo: es un ecosistema de élite. A fines de los años 90, América Latina tenía 18 millones de usuarios de internet. Hoy son más de 300 millones. Tenemos una oportunidad increíble: 150 millones de personas más estarán accediendo a internet por primera vez en sus vidas dentro de un plazo de 3 a 4 años, y no tenemos que ir a China para acceder a ese mercado. El problema es que seguimos creando compañías con foco en esos primeros 18 millones de personas que estuvieron conectadas a internet hace 15 años. La gran vergüenza de las compañías –y yo soy culpable de esto también– es que cuando nos miramos al espejo como continente, no nos gusta lo que estamos viendo; pensamos que internet nos va a hacer mejores y más bellos. Tenemos que empezar a crear compañías para la realidad de nuestro continente”.

Consumidores a la vuelta de la esquina

Una de las mayores quejas de los emprendedores latinoamericanos es que no logran conseguir financiamiento en el extranjero. Juan Pablo cree que esto es porque no se están creando compañías relevantes para el público de América Latina. “Un buen ejercicio es preguntarse cuántas de estas nuevas compañías tienen su principal consumidor en un taxista, una mucama o un conductor de autobús. Vamos a encontrar que son menos del 10% y debería ser el 90%. Y yo no estoy diciendo esto porque sea un gran izquierdista o pretenda revolucionar el mercado, sino porque la oportunidad está allí. Mientras sigamos haciendo aplicaciones para que Facebook funcione más rápido o mejoras vinculadas a Twitter o YouTube, lo que estamos haciendo es crear soluciones irrelevantes para el 99% de los posibles usuarios que viven en América Latina”.

En Uruguay últimamente hemos percibido un crecimiento importante de los emprendimientos de impacto social. Juan Pablo ve con buenos ojos que existan iniciativas que no midan sólo el retorno económico, sin embargo su lógica apunta a salir de las necesidades propias del ecosistema emprendedor, y buscar un mercado en trabajadores de origen humilde, que manifiestan otros intereses y necesidades que los responsables de startups tecnológicas.

“El problema que tienen la mayoría de los emprendedores en América Latina es que se inspiran leyendo la biografía de Steve Jobs, en lugar de sentarse a conversar con la mujer que limpia su casa o cuida a sus hijos o pasar un día con un taxista para identificar cuáles son sus necesidades y desarrollar productos o servicios que puedan mejorarle la vida”.

Desarrollar soluciones para un público masivo

“El mismo problema ocurre con las universidades, donde se aprende según lo que están haciendo en Stanford o MIT” asegura Juan Pablo. “Por supuesto que tenemos que mirar con atención lo que hacen estas universidades, pero es necesario entender que su realidad es muy distinta. Ellos buscan enseñar la innovación disruptiva y con una fuerte base tecnológica. Yo creo que la innovación en América Latina va a venir por el lado de desarrollar soluciones para un público masivo que accede a internet por primera vez. Si yo estuviera dando un curso de emprendedurismo, en lugar de sugerirles a mis alumnos que hicieran una pasantía en una empresa de e-commerce, les diría que pasen una semana con estas personas de clase media baja para inspirarse a desarrollar el próximo proyecto importante en América Latina”.

Inspirarse en la India

Juan Pablo dice que Silicon Valley es el centro del mundo para compañías de tecnología e innovación, comparándolo con lo que Wall Street es para las finanzas o Hollywood para el mercado del cine. Él pertenece a un grupo de inversionistas que al ver el potencial de crecimiento de compañías como Facebook y Twitter, decidieron empezar a invertir en desarrollar empresas similares en América Latina. Sin embargo, el empresario chileno admite haberse equivocado y confiesa que como fruto de su error, va a perder una buena cantidad de dinero. “Nuestro problema fue que en lugar de hacer lo que queríamos, nos enfocamos en hacer lo que Silicon Valley quería que hiciéramos. Esto me recuerda a un poema de Stephen Crane en el que un hombre le dice al universo ‘Señor, yo existo’ y el universo responde: ‘ese hecho no genera en mí ningún sentido de obligación’.”

“Desde América Latina seguimos levantando la mano y diciendo ‘existimos’ y la verdad es que Silicon Valley no está ni ahí con nosotros.”

“Hemos gastado tiempo, dinero y algo de pasión creando compañías que creíamos que iban a ser interesantes para ellos y nunca lo fueron. Es bueno tomar el ejemplo de Bollywood, la industria de cine de la India, que está pensada para el público de ese país y es muy diferente al cine de Hollywood. Por ejemplo, en Bollywood la mayoría de las películas se producen por 1.5 millones de dólares mientras que en Hollywood cuestan 50 millones. Tampoco hay tantas estrellas con salarios descomunales, ya que la mayoría de los actores tienen un contrato con el productor. Y en Bollywood se venden 3.2 billones de entradas de cine por año mientras que en Hollywood vende 2.3 billones. Y si bien es cierto que Hollywood genera 30 veces más ingresos que Bollywood, esta última es un ecosistema fuerte y único en el mundo, diseñado de acuerdo a los intereses de los consumidores en la India”.

Torres-García---América“Antes de preguntarnos ¿qué queremos hacer?, tenemos que preguntarnos ¿quiénes somos? y después tratar de contestar la pregunta ¿qué nos hace falta?.”

Para explicar esto Juan Pablo se apoya en la obra de Joaquín Torres García: “Escuela del Sur”. Donde el autor uruguayo plantea que nuestro norte debe ser el sur. “Siguiendo esa línea yo empiezo a pensar en un ecosistema de emprendimiento e innovación muy distinto al que vivimos actualmente, que mira tanto hacia el norte. Me imagino es un ecosistema reamente enfocado en nosotros, donde nosotros atendemos las necesidades de nuestros consumidores y creamos compañías que resuelvan nuestros propios problemas”.

Emprendimientos que hacen la diferencia

Al momento de destacar emprendimientos desarrollados en el continente latinoamericano, Juan Pablo se refiere a aquellos que fomentan el financiamiento colectivo, los microcréditos en la región y aquellos que apuntan a la inserción laboral de personas en empleos básicos. “Los grandes proyectos del futuro en Latinoamérica son aquellos que cubran necesidades relacionadas con el empleo, el transporte colectivo y el sistema bancario. No digo que no haya gente haciendo algo de esto; el problema es que faltan más proyectos de este tipo y sobran los que copian cosas que están de moda en Estados Unidos”.

Foto principal: Lucero.com.uy